La Corte Suprema de EEUU se ocupa de Guantánamo
La más alta instancia judicial del país, que en abril se había negado a examinar el caso, rectificó su decisión exactamente un año después de haber invalidado los tribunales especiales creados por el presidente George W. Bush para juzgar a los detenidos en el marco de la «guerra contra el terrorismo».
Tras un largo intercambio de argumentos escritos, deberá tener lugar una audiencia al final del otoño para decidir sobre el recurso de varias decenas de prisioneros, que piden tener el derecho de apelar ante un juez federal su detención sin acusaciones.
El centro de detención de Guantánamo, abierto en enero de 2002, cuenta con unos 375 detenidos. Entre 60 y 80 podrían ser llevados ante un tribunal especial y otros 80 serían repatriados. Los demás detenidos, que el gobierno no quiere ni inculpar ni liberar, esperan la decisión de la Corte para salir de este agujero negro jurídico en el que se encuentran.
«No creemos que en esta etapa sea necesario un reexamen por parte de la Corte, pero confiamos en nuestras posiciones legales», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.
En febrero, el Tribunal federal de Apelaciones de Washington había rechazado un recurso de los prisioneros, apoyado en una ley aprobada el año pasado sobre el tratamiento de presuntos terroristas, que les prohibía recurrir a un tribunal federal ordinario antes de haber sido juzgados por un tribunal militar de excepción, afirmando que estos extranjeros detenidos fuera del país no estaban protegidos por la Constitución.
Para los abogados de los detenidos, esta disposición es contraria a la Constitución, que garantiza el derecho a ser escuchado por un juez y el de hábeas corpus. Pero el Tribunal de Apelaciones estimó que la Constitución no se aplicaba a los prisioneros de Guantánamo, todos extranjeros detenidos en el exterior.
Varios proyectos de ley fueron presentados en el Congreso para restablecer el acceso de los detenidos a la justicia civil, pero ninguno fue sometido a votación aún, al tiempo que una manifestación nacional en defensa de los prisioneros apenas reunió esta semana a unos cientos de personas en Washington.
La Corte ya había estudiado en dos ocasiones el caso de los detenidos en Guantánamo, infligiendo dos derrotas al gobierno de George W. Bush: la primera en 2004, cuando estimó que los detenidos debían contar con algún medio para cuestionar su detención, y luego en 2006, cuando resolvió que el presidente había superado sus potestades legales al crear tribunales especiales sin el aval del Congreso.
Sin embargo no ha ordenado el cierre de la controvertida prisión. Con todo, la compleja decisión de 2004 no precisaba el camino a seguir, y la administración se limitó a instaurar un procedimiento administrativo. Y tras la decisión de 2006, la administración se volvió hacia el Congreso, con mayoría republicana entonces, para obtener luz verde a la creación de nuevos tribunales militares especiales.
No obstante, esos tribunales de excepción están en punto muerto a causa de un vicio de forma, y el procedimiento administrativo, en el que el detenido comparecía sin abogado y sin reales posibilidades de presentar elementos de defensa, está cuestionado ante el Tribunal de Apelaciones de Washington. *
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