"Cambio de partido"

Una polémica moda política está en aumento en Brasil, con el «cambio de partido», o «de camiseta» partidaria, que envolvió a 689 legisladores sólo entre 1985 y 1995, según un estudio. La «migración» de legisladores hacia otros partidos muy diferentes de los que fueron electos es algo habitual en el mundo político brasileño y, socialmente, nada condenable. Los electores están tan acostumbrados que algunos analistas, como Carlos Ranulfo Félix de Melo, de la Universidad Federal de Minas Gerais, vaticinaron que este fenómeno abarcará en el 2001 al 30 por ciento de la Cámara Baja.

«Es muy fácil cambiar de partido. Sólo es preciso llegar al plenario y hacer el comunicado. No existe costo alguno. No hay castigo, el elector no lo critica y hasta lo reelige», aseguró de Melo.

Esta realidad política, que en otros países de la región provocaría un fuerte debate ético y críticas insalvables, no le mueve un solo pelo a los brasileños. Los electores votan por su candidato y no a los partidos.

El recordista en este tipo de cambios al por mayor es el ex diputado Reditario Cassol, del estado amazónico de Roraima, que emigró siete veces en sólo cuatro años (1991-95).

Ningún periodista parlamentario avezado sabría responder con certeza a qué partido representó Cassol en la Cámara Baja. Pero el colmo es que ni siquiera él recuerda con seguridad cuál fue la agrupación con que resultó electo. «Fui electo diputado federal, si no me falla la memoria, por el PTB (Partido Laborista Brasileño según siglas en portugués)», dijo Cassol al diario O Globo.

Su relato haría enrojecer a cualquier viejo militante de base de los partidos centenarios de América latina. «El gobernador de Roraima me invitó a ingresar a otro partido, del cual me olvidé el nombre», admitió el peculiar ex legislador brasileño entrevistado por el periódico. Cassol siguió su explicación sin inmutarse: «Después creé con colegas el Partido Progresista, pero entré en el Partido Frente Liberal/PFL (…). Después de dos semanas volví». El ex diputado está hoy afiliado, otra vez, al PFL.

En su inacabado relato faltan aun otros dos partidos por los que pasó a lo largo de cuatro años de actuación legislativa.

El estudio de Carlos de Melo constató que 689 diputados cambiaron de partido entre 1985 y 1995, pero algunos de ellos «emigraron» varias veces sumando 812 cambios en total.

Uno de los ejemplos más conocidos, según relata de Melo al diario O Globo, es el del Partido de Reconstrucción Nacional (PNR) del ex presidente Fernando Collor de Mello (1990-92). Al ser electo presidente Collor de Mello, el PRN tenía 41 diputados nacionales. Después del «impeachment», que derivó en la renuncia al cargo del ex mandatario, 39 de ellos abandonaron el partido y buscaron nuevos rumbos.

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