No descartan que el ex ministro ocupe un cargo en el gobierno

Alfonsín se reunió con Cavallo

Todas las hipótesis son posibles. Pero de aquí a que se concreten, dista un trecho amplio. Lo real es que el padre de la convertibilidad ha estado dando mensajes de respaldo al plan económico anunciado la semana pasada por el ministro del ramo, José Luis Machinea, y se ha movilizado para que los suyos y diputados de las provincias alejados de las grandes fuerzas políticas, voten favorablemente el presupuesto para el año próximo, que vendría a ser la señal más clara de que el gobierno tiene control sobre la situación, encrespada desde que estalló la crisis de los sobornos en el Senado Nacional, y se abrieron conjeturas sobre la gobernabilidad.

Cavallo fue quien pidió el encuentro de media hora de duración y tanto él como Alfonsín reconocieron que hablaron sobre la convertibilidad que garantiza una cotización del peso frente al dólar de uno por uno y fue el instrumento con que durante el gobierno de Carlos Menem se frenó la hiperinflación, se garantizaron años de estabilidad, al tiempo que se concentró la riqueza, se polarizó el ingreso, aumentaron los pobres y marginales, la desocupación llegó al 18% (ahora, cerca del 15%), se privatizó todo lo que pertenecía al Estado a manos de empresas extranjeras, la deuda externa trepó a ser la mitad del PBI, se extranjerizaron casi todos los bancos y gran parte de la gran empresa productiva.

Alfonsín ha dicho que la convertibilidad ha sido una tragedia, pero que ahora no se puede salir de ella. Cavallo fue a convencerlo de que modere ese juicio porque no ayuda a recuperar la confianza argentina en los mercados. El ex presidente aseguró que los dos coincidieron que en algún momento habrá que modificar el sistema financiero rígido, pero no es una tarea para un futuro cercano.

Se espera que estos gestos de Cavallo, que no son ingenuos, permitan calmar a los mercados (la Bolsa porteña se recuperó ayer, luego de una caída muy fuerte el miércoles) y auxiliar a Fernando de la Rúa a que las medidas económicas anunciadas como destinadas a reactivar la producción y el empleo, tengan éxito, modificando las expectativas para la inversión.

Golpe de mercado

Desde sectores del establishment financiero se reclama abiertamente que Cavallo reemplace a Machinea como conductor de la economía. Así lo manifestó ayer el economista Guillermo Calvo, desde Washington, donde opera. Calvo ganó fama desde que anticipó la debacle mexicana en 1995, conocida como el «efecto tequila». Fue él quien respaldó al ex jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes, para que no sea expulsado del gobierno y para que se cumpliera su propuesta de sacar al Frepaso y al radicalismo progresista del gabinete nacional.

De la Rúa, que tiene al ex jefe de los espías como su consejero más preciado, no quiso o no pudo seguirlo y lo dejó caer cuando radicales y frepasistas se unieron para sacarlo del gobierno.

Alfonsín declaró que bajo ningún concepto el papá de la convertibilidad podrá llegar al gobierno y quienes así piensan, «no tienen en cuenta al país». El ex presidente indicó tiempo atrás que Cavallo «es la frontera de la Alianza». Y si la situación lleva al presidente a convocarlo, puede quebrarse la coalición por oposicion de la Unión Cívica Radical y del Frepaso.

Por ahora todo no va más allá de un acuerdo parlamentario entre el gobierno y el cavallismo, que asegura 27 votos cruciales para que se vote el presupuesto, y un reposicionamiento del ex ministro para eregirse como árbitro de la situación frente a la Alianza y el peronismo.

El justicialismo, que días atrás imaginó los escenarios más catastróficos para la Alianza, desde ayer envía mensajes más tranquilizadores y anuncia que respaldará también el presupuesto, pero negociando algunas de sus pautas.

El jefe del gabinete, Chrystian Colombo, descartó que «vaya a ocurrir un ‘golpe del mercado'(corrida bancaria)» y aseguró que la Argentina tiene asegurada su financiación para pagar los intereses de la deuda externa el año próximo. Incluso la calificadora Standard & Poor´s subió la calificación de los bonos con vencimiento en abril del año próximo, pese a que el «riesgo país», una manera de orientar a los inversores, subió en los últimos días como reflejo de las dudas sobre la situación política, ahora en calma.

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