Ralph Nader, el candidato ecologista, le saca votos a los demócratas

Los verdes perjudican a Gore

«Voy a sorprenderlos a todos», dijo el miércoles el jefe de los Verdes, eterno defensor de los consumidores, que se presenta como una «tercera vía» en un sistema de «bipartidismo corrompido».

En una campaña extremadamente cerrada, en que los sondeos no logran establecer quién tiene la ventaja entre Gore y el republicano George W. Bush, Nader, de 66 años, parece tener de 3 a 4% de las intenciones de voto a nivel nacional, y cifras de hasta 8% en algunos estados del oeste o el nordeste.

El candidato verde, que también se proclama como el portavoz de los pobres, parece rasguñar los votos demócratas en los Estados de Washington o de Oregon (nordeste), que tienen electores con una marcada sensibilidad ecológica.

Es popular igualmente en Wisconsin, Minnesota, Michigan (norte) o Maine (nordeste), Estados con fuertes tradiciones sindicales o populistas, sensibles a su discurso en que denuncia la colusión entre demócratas y republicanos para «vender el gobierno» a los intereses corporativistas.

Esto en un contexto en que Bush y Gore están codo a codo en Michigan, Minnesota, Oregon y el estado de Washington. Al robarle votos a los demócratas, Nader «podría inclinar la votación (final) en favor de Bush», admitió el director de campaña de Gore, William Daley.

Esos estados cuentan, en efecto, con suficientes representantes en el seno del colegio electoral –el cuerpo formado por los grandes electores que elige al presidente– para hacer inclinar la balanza.

El jueves el vicepresidente Gore reconoció el peligro: «No me gusta el argumento según el cual un voto por Nader es un voto por Bush, pero puede ser cierto», dijo. «Pido a quienes quieran apoyarlo o apoyar a George W. Bush, apoyar la opción que yo recomiendo», dijo a la cadena de televisión ABC.

De hecho, Nader, que no fue autorizado a participar en los debates presidenciales televisados (hace falta tener al menos 15% de las intenciones de voto), llegó con el paso de los meses a atraer multitudes de jóvenes, que no forzosamente iban a votar, pero también a personas mayores que recuerdan su lucha contra General Motors en los años 60 por el tema de la seguridad en los automóviles.

Y los medios, finalmente, se interesan en este soltero ascético que a pesar de su sólida fortuna personal vive en un pequeño departamento de Washington y distribuye la mayoría de sus ingresos en obras de caridad. Eso es lo que le permite defender con seguridad a los «47 millones de trabajadores estadounidenses que ganan menos de diez dólares la hora», al tiempo que fustiga a los directivos que ganan «500 veces el salario de sus empleados».

Esta semana los estadounidenses pudieron verlo dar una conferencia de prensa en Washington, discutir en el plató de la cadena de cable CNN y aparecer en el famoso «Late Show» de David Letterman. Igualmente estuvo en la portada de varios diarios, entre ellos el New York Times, que le consagró el jueves un violento editorial, denunciando su «torpeza electoral» y el «peligro muy real» que representa para la campaña de Gore.

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