OPINION INTERNACIONAL

RCTV y Globovisión

A casi un mes del fin de la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV), el tema sigue siendo objeto de intenso debate en Venezuela y en el mundo. Se registraron manifestaciones a favor y en contra de la medida, así como debates entre estudiantes de las tendencias contrapuestas. Y además, una campaña de una virulencia y una extensión inusitadas en contra del gobierno de parte del canal de Globovisión, que ha venido a reemplazar, corregida y aumentada, la desplegada durante años por RCTV. Con el agregado de que en la misma participa directamente Marcel Granier, propietario de RCTV, y que autoridades de EEUU están impulsando el aumento de las emisiones hacia Venezuela, al estilo de lo que hacen con Radio Martí hacia Cuba.

 

El plan «Ojo por ojo»

Se anuncian además nuevas acciones contra la decisión del gobierno venezolano, integradas en el plan «Ojo por ojo», para atentar contra la Copa América de selecciones de fútbol que se inicia hoy, con participación de Uruguay, en 9 ciudades de Venezuela, incluida Caracas. Los grupos estudiantiles opositores han anunciado actos y demostraciones en todos los escenarios deportivos, los que pueden transformarse en el preludio de acciones de otro tipo. Hasta ahora hubo algunas expresiones de violencia en las manifestaciones estudiantiles, lo mismo que las desarrolladas frente a Conatel en la noche del 27 de mayo, todas las cuales fueron controladas por las fuerzas de seguridad sin ningún desborde de autoridad.

Hemos seguido la campaña que estas semanas viene desarrollando Globovisión, el canal propiedad de Federico Alberto Ravell. Sorprende su agresividad y el nivel de procacidad y de insultos que destila contra el presidente, su estilo soez y la bajeza de los epítetos utilizados por el propio Granier, sus periodistas, estudiantes e incluso de algún eclesiástico. Además, amplifican las acciones contrarias y le dan voz prioritariamente a sus actores, al tiempo de silenciar las demostraciones de apoyo. Por añadidura incluye en su programación los informativos íntegros de la CNN, a los cuales les agrega su propia dosis de veneno.

Toda esta artillería pesada se enfila contra una disposición del gobierno legítimo de Venezuela, adoptada dentro del marco estricto de sus competencias y ateniéndose en un todo a la legalidad. Más aún: fue refrendada por la Asamblea Nacional legislativa y por el Tribunal Supremo de Justicia, habida cuenta de que se cumplieron todas previsiones de la Ley de responsabilidad social en radio y televisión, conocida como la ley ReSoRTe.

 

Falsas imputaciones

En efecto: en una sesión pública efectuada en una plaza de Caracas, en la modalidad de «Parlamento en la calle», la Asamblea Nacional refrendó la decisión y su presidenta, diputada Cilia Flores, estimó que la misma permite ampliar el proceso de democratización del espectro radioeléctrico y a la vez romper con el monopolio de los medios (lo cual de hecho ya está sucediendo, pero de esto no se habla). Recordó que en el esquema anterior, «el dueño del medio es también el dueño del mensaje». El Tribunal Supremo de Justicia declaró improcedente el recurso de revocación interpuesto por el propietario Marcel Granier y lo fundamentó en que RCTV tiene posibilidad de seguir emitiendo por señales de cable y satelital y produciendo audiovisuales para el exterior (a lo cual se agrega que emite por Globovisión).

Uno de los argumentos más manidos, el de que la emisora fue cerrada por su prédica opositora, entraña un doble error. Primero, no fue cerrada sino que no se le renovó la concesión, que le había sido entregada por el gobierno de Jaime Lusinchi 20 años atrás. Esto ocurrió ni un minuto antes ni un minuto después del plazo legal. Por otra parte, a lo largo de los años el canal realizó una prédica opositora persistente, sistemática, de todos los días a todas las horas y en todos los tonos, y jamás se le tocó un pelo, y lo mismo ocurrió con todos los demás medios de expresión. Simplemente, cuando llegó la hora, no se le renovó la concesión.

En la reunión del Parlamento del Mercosur, ayer iniciada en nuestra capital, se promovió el tema, por parte de representantes del Partido Nacional uruguayo. Olvidados quizá de que el 26 de agosto de 1994 el gobierno de Luis Alberto Lacalle clausuró de un plumazo por 24 horas las radios Panamericana y Centenario, y por otra resolución de ese mismo día revocó la autorización a la Panamericana para utilizar la onda CX 44.

 

Los golpistas se dan la mano

El diario El Mercurio de Chile ha sido otro de los opositores a la medida del gobierno venezolano, y ello tiene su lógica. Ese diario, también propiedad de grandes magnates, fue el panegirista del golpe de Estado de Pinochet. Todavía estoy viendo su primera plana del 12 de setiembre de 1973 con La Moneda en llamas, escupiendo sobre el cadáver del presidente Allende y ensalzando a la tiranía.

Es el hermano gemelo de RCTV, que fue artífice y vocero fundamental del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 contra Chávez.

Todo esto se encuentra documentado, al milímetro y hora por hora, entre otros en el formidable documental «La revolución no será trasmitida». Sus directivos estuvieron en Miraflores el día del golpe y le aseguraron al empresario golpista Pedro Carmona el breve, usurpador de todos los poderes, el pleno apoyo del sector mediático.

RCTV legitimó el golpe antes, durante y después del mismo, y silenció la lucha del pueblo que decidió con su movilización el retorno del presidente, difundiendo a esas horas dibujitos made in USA

¿Por qué entonces habría de renovársele la concesión, una vez que caducó legalmente? *

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