Un ataque nuclear es real y menos remoto de lo que parece

El mundo está a cinco minutos del Apocalipsis

Expertos internacionales en seguridad reunidos en Miami hicieron un llamado a romper la cadena de abastecimiento de material nuclear a potenciales terroristas, y advirtieron de que una conjura de tal magnitud es posible.

«Las leyes de oferta y demanda dictan que alguien, en algún lugar, le proveerá (material nuclear) al mejor postor», dijo el director de la Policía Federal (FBI), Robert Mueller, al inaugurar la conferencia de seguridad de la Iniciativa Global para Combatir al Terrorismo Nuclear (Gicnb).

La Iniciativa, a la cual están adheridos más de 40 países, fue anunciada el año pasado en la cumbre del G-8 de San Petersburgo por los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y Rusia, Vladimir Putin, quienes pidieron a las naciones del mundo hacer todo lo posible para evitar que grupos terroristas tengan acceso a material nuclear.

Armar un aparato explosivo nuclear es la parte menos complicada de tal plan, según los expertos. Lo difícil es acceder a uranio altamente enriquecido o plutonio para elaborarlo.

Vladimir Bulavin, subdirector del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, dijo que la amenaza de terrorismo «es aún la principal amenaza para todos los países», y que el suyo, donde abunda el material nuclear y la tecnología que data de la época de la Unión Soviética, ha dado pasos para controlar y rastrear sus inventarios de material.

Mueller, quien dijo que la amenaza de terrorismo nuclear es «una de las más peligrosas y mortales» que enfrentan los países del mundo, hizo un llamado a combatir el mercado negro internacional de tecnología nuclear.

Dijo que el caso de Abdul Qadeer Jan, padre del programa nuclear paquistaní, que en 2004 confesó haber revelado secretos nucleares a países como Irán y Corea del Norte, «es uno de los tantos que prueba que hay un mercado de compradores» de tal tecnología.

«Hay que desbaratar el mercado negro», dijo Mueller.

Por su parte, el fiscal general estadounidense Alberto Gonzales dijo que «esto no se trata de atrapar al ladrón luego de que cometa el crimen».

«En su lugar, es sobre prevención, y mantener las armas y los bloques para armarlas bajo control, seguras, fuera de los mercados ilícitos y alejadas de los terroristas».

«Reconozco que tenemos distintos sistemas de ley y orden (…) pero la comunicación, el compartir información y la coordinación son conceptos universales, y son la esencia de lo que fortalecerá nuestra red más que la red terrorista», agregó.

La reunión, que duró casi una semana se centró en suministrar a funcionarios responsables de la seguridad interna herramientas para detectar, desarmar o evitar que terroristas adquieran o utilicen materiales nucleares.

Expertos aseguran que el potencial de un ataque nuclear terrorista, tras los ataques del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, es real y menos remoto de lo que parece.

Las bombas nucleares actuales son mucho más poderosas. Si un solo artefacto nuclear fuera hecho detonar en un automóvil estacionado o en un barco de vela en el Támesis, el centro de Londres quedaría cubierto de humeantes escombros radiactivos, más de un millón de personas morirían instantáneamente y varios otros millones fallecerían lentamente por enfermedades causadas por la radiactividad, sostiene Dietrich Fischer, Director Académico del «European University Centre for Peace Studies » de Stadtschlaining, Austria.

Para Laura Holgate, de la Iniciativa contra Amenazas Nucleares, fundada por el millonario Ted Turner en 2000, el combate a tal amenaza comienza por evitar que el material nuclear caiga en manos de grupos terroristas.

«Si los terroristas no tienen material nuclear no pueden hacer un arma nuclear», dijo Holgate.

Otro peligro radica en que, en contra de la creencia popular, materiales adecuados para un arma nuclear pueden encontrarse en instituciones civiles o académicas de investigación, con medidas de seguridad menos estrictas que las de instalaciones militares.

 

Terrorismo nuclear  y cambio climático

El Boletín de Científicos Atómicos, que opera el «Reloj del Juicio Final» advierte sobre la cercanía de una catástrofe nuclear. Actualmente estamos a cinco minutos de la medianoche final del mundo. Estos científicos aseguran que tal posibilidad no es descabellada, debido al incremento de grupos terroristas en «misiones suicidas».

El grupo de científicos nucleares, en donde han contribuido gente como Albert Einstein, Edward Teller, J. Robert Oppenheimer, Carl Sagan, Wernher von Braun, Al Gore, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Stephen Hawking, entre otros, y que regula el llamado Reloj del Juicio Final ubicado en la Universidad de Chicago ha adelantado este año sus manecillas, por cuarta vez desde el fin de la Guerra Fría, ante lo que consideran un mayor riesgo de hecatombe atómica o climática.

Corría el año 1945 cuando un grupo de científicos que habían participado en el secreto Proyecto Manhattan (nombre bajo el cual se escondía durante la Segunda Guerra Mundial el desarrollo del arma más mortífera creada hasta la fecha, la bomba atómica) creó en la Universidad de Chicago el «The Bulletin of Atomic Scientists».

Por aquel entonces muchos de estos científicos ya habían mostrado su oposición al uso de la bomba atómica contra Japón, algo que ocurriría inevitablemente el 6 y 9 de agosto de 1945 contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando a más de 200.000 personas en el acto.

El reloj fue creado en 1947 por científicos preocupados por el posible estallido de una guerra nuclear. Inicialmente sus agujas marcaban las 23.53 horas, a siete minutos de la medianoche del Apocalipsis o del Juicio Final, y desde entonces se han adelantado o retrasado en 18 ocasiones, incluida la última.

 

El reloj del fin del mundo

La posición es decidida por el consejo de directores del «Boletín de los Científicos Atómicos» en consulta con su consejo de patrocinadores, del que forman parte 18 premios Nobel.

Sin embargo, no sería hasta el año 1949 cuando la imagen del reloj encontraría su verdadera misión.

Ese año y contra todo pronóstico por parte de la inteligencia militar estadounidense, la Unión Soviética realizó su primer ensayo atómico.

Se denominó Primer relámpago -First Lightning- y con una potencia de 22 kilotones -similar a la bomba arrojada sobre la ciudad de Nagasaki-, fue detonada el 29 de agosto de 1949 en la región de Kazakhstán.

Fue precisamente a partir de este momento cuando surgió la idea de mover el minutero, como una forma de representar el dramatismo que sugerían los acontecimientos, la carrera armamentística nuclear había comenzado.

El momento en que más cerca estuvieron las agujas del «desastre» fue en 1953, cuando se colocaron a sólo dos minutos de las 00.00 horas tras la primera explosión de una bomba de hidrógeno por parte de Estados Unidos.

Posteriormente, el reloj se retrasó a 12 minutos en 1972 después de firmarse el acuerdo de limitación de armas nucleares estratégicas (SALT), volvió a acercarse hasta los seis minutos en 1988 y dos años después se retrasó nuevamente a 10 ante los cambios en el Este de Europa.

La última ocasión en que se cambió la hora antes de este miércoles fue en febrero de 2002, cuando se adelantaron las agujas dos minutos tras los atentados del 11 de Setiembre en Estados Unidos.

«Estamos en el umbral de una segunda era nuclear. El mundo no se ha enfrentado a opciones tan peligrosas desde que las primeras bombas atómicas fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki», en 1945, alertó este grupo de reputados científicos, que incluye a premios Nobel.

«La reciente prueba norcoreana de un arma nuclear, las ambiciones nucleares iraníes, las insistentes evocaciones de la presencia continua de unas 26.000 armas nucleares en Estados Unidos y en Rusia 2.000 de ellas, listas para ser lanzadas en minutos son sintomáticas de la incapacidad para resolver los problemas planteados por la tec
nología más destructiva en la Tierra», señalan los científicos.

Pakistán está construyendo un tercer reactor nuclear para aumentar su producción de bombas atómicas, afirmó un informe de un grupo de investigación estadounidense.

Imágenes vía satélite muestran unas obras que progresan rápidamente en Khusab, a 100 km de la capital Islamabad, en una instalación que cuenta ya con dos reactores nucleares, según un informe del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional norteamericano.

Pakistán es una potencia atómica declarada desde sus disparos de prueba de mayo de 1998, en respuesta a unos ensayos idénticos de India en la misma época.

Estas obras «permiten pensar que el gobierno paquistaní tomó la decisión de aumentar de forma significativa su producción de plutonio destinada a armas nucleares», afirma el informe estadounidense.

Irán, por su parte, enriqueció más de 100 kilos de uranio, actualmente almacenados, declaró su ministro del Interior, Mostafá Purmohamadi.

«Actualmente, contamos con 3.000 centrifugadoras operacionales y hemos almacenado más de 100 kilogramos de uranio enriquecido en los depósitos», declaró el ministro, citado por la agencia Isna.

Agregó que Irán ha acumulado más de «150 toneladas de gas de uranio».

Una mayor presión, debida al cambio climático, para que aumenten las instalaciones nucleares civiles, podría aumentar los riesgos de la proliferación nuclear, sostienen los expertos.

«El impacto colectivo de la humanidad sobre la biosfera, el clima y los océanos no tiene precedentes», dijo sir Martin Rees, Astrónomo Real de la corona inglesa.

«Estas amenazas medioambientales, no asociadas a ningún enemigo, debieran de ser tan importantes desde el punto de vista político como lo fue la separación entre el Este y el Oeste, durante la época de la Guerra Fría», concluyó el integrante del Boletín de los Científicos Atómicos. *

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