Contra Chávez, Cuba y los gobiernos de izquierda de América Latina

La gran conspiración de Fox-Aznar-Granier

TAMBIÉN ESTÁN cocinando este pastel la Heritage Foundation, think-tank (tanque pensante) del Partido Republicano, la gusanera de la Fundación Nacional Cubano-Americana de Miami, la Internacional Demócrata Cristiana y su filial para América (ODCA), con sus conexiones con el Partido Popular europeo y la Fundación Konrad Adenauer. Veamos cómo se juntan las piezas del rompecabezas.

 

Al servicio de los planes de EEUU

Desde el gobierno de España, Aznar apoyó el golpe de Estado contra Chávez del 11 de abril de 2002. El embajador español en Caracas, Manuel Viturro de la Torre (un represor policial del franquismo) hizo público el respaldo a la acción sediciosa que transformó a Carmona el breve, amigo de Aznar y hoy prófugo, en usurpador de todos los poderes hasta que lo barrió el vendaval popular. En marzo de 2003 Aznar se mostró ante el mundo en las Azores como faldero de Bush dando apoyo al genocidio que hoy sigue ensangrentando a Irak. Se señala por añadidura que Aznar pretendió involucrar a México en la aventura, pidiéndole (por cuenta de Bush) el voto para la invasión en el Consejo de Seguridad.

Por su parte, el ex presidente mexicano Vicente Fox, después de haber dejado como sucesor a Felipe Calderón tras las elecciones fraudulentas del año pasado, aspira a convertirse en presidente de la Internacional Demócrata Cristiana, cuya filial americana, la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) está presidida por Manuel Espino, líder del PAN que presidió la cena de honor a Aznar. Dicen los cables que «Fox no ha ocultado que uno de sus objetivos es la lucha contra los partidos ‘populistas’ en América Latina y que su primer blanco es Hugo Chávez», habida cuenta de que durante su presidencia (2000-2006) las relaciones entre México y Venezuela «cayeron a su nivel más bajo». Aquí hay que recordar la IV Cumbre de las Américas efectuada en Mar del Plata el 4 y 5 de noviembre de 2005, en que se registró un ríspido enfrentamiento entre Fox y Chávez, que lo calificó de «cachorro del imperio» porque quiso sacarle las castañas del fuego a Bush y fracasó estrepitosamente. En la reunión se decidió, por la acción concertada de los gobiernos del Mercosur, el entierro definitivo del ALCA, plan maestro del imperio para todo el continente. También sería del caso recordar la anterior provocación de Fox contra Fidel Castro en la reunión panamericana de Monterrey, oportunamente desenmascarada por el líder cubano.

 

El libelo de Aznar

El martes se le ofreció a Aznar una tribuna para exponer su tesis sobre «América Latina, una agenda de libertad». Allí despotricó contra los gobiernos de izquierda de América Latina y llamó a México a desempeñar el liderazgo en la lucha contra ellos. Estas ideas fueron elaboradas en la Fundación para el análisis y los estudios sociales, creada en Madrid y presidida por el propio Aznar, quien en abril pasado participó en Filadelfia en la reunión anual de la Heritage Foundation, anexa al Partido Republicano y procreadora de las famosos Documentos de Santa Fe, un breviario para la colonización de América Latina. Allí Aznar definió al continente como «parte esencial de Occidente», destacando que EEUU, Europa y las «democracias latinoamericanas» no pueden darse el lujo de dejarla en manos de «regímenes totalitarios». Abogó en esa línea por un estrechamiento de los lazos de EEUU con los países del subcontinente y por el establecimiento de una «zona atlántica de prosperidad» entre las Américas y Europa.

En sintonía con este planteo la propia ODCA había resuelto en su reunión de abril en México, bajo la presidencia de Espino, que sus objetivos principales consistían en derrotar el «socialismo del siglo XXI» anunciado por Chávez y desestabilizar a Cuba. O sea, como se anota en un análisis publicado en La Jornada de México, «los dos puntos clave de la agenda latinoamericana de la secretaria de Estado Condoleezza Rice»

 

La «santa alianza» contra la izquierda

Se trata en suma ­para reiterar una frase célebre- de una «santa alianza para acosar al fantasma» de la izquierda, que crece y toma cuerpo en nuestra América.

Por eso no es extraño que participen en ella toda una gama de entidades de extrema derecha, creadas por el imperio o que le hacen el juego. Entre ellas: la Fundación Nacional Cubano-Americana, o sea la gusanera de Miami, que intervino activamente en la inauguración de la sede de la ODCA en México, en la cual Espino se comprometió a impulsar el «proceso de democratización» en América Latina, «amenazado por el eje castro-chavista». En este proyecto se involucran también el Partido Popular español y el conglomerado europeo de la misma tendencia, la Unión Demócrata Cristiana (UDC) en el gobierno en Alemania, así como la Fundación Konrad Adenauer, nacida en 1956 como instrumento de la guerra fría bajo inspiración de la CIA. Y por supuesto está también la National Endowment for Democracy, una organización con respaldo directo del gobierno estadounidense y con una injerencia tan notoria como escandalosa en la campaña electoral en Venezuela. Como se dice en el estudio citado, «todos actúan como embajadores ex oficio de la diplomacia de guerra de Washington».

Entre estos compadres, que se juntan bajo el manto del imperio, anda el juego. Es un intento de réplica al auge de la izquierda en América Latina, que sigue su curso. *

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