¿Será el Líbano una segunda Gaza?
Algunos políticos y analistas israelíes cifran grandes esperanzas en las ambiguas declaraciones de políticos sirios, de acuerdo a las cuales Siria estaría de acuerdo en negociar la paz con Israel precisamente en este momento. Los políticos y expertos libaneses son mucho más escépticos. Sin duda, tienen más experiencia directa con Siria. Según el profesor libanés radicado en los Estados Unidos, Walid Phares, un destacado experto en el Medio Oriente, Siria está realizando en el Líbano una gran maniobra de engaño, de acuerdo a la táctica de la «Takiyah» (engaño lícito del infiel según la tradición islámica). El régimen de Assad se disoció oficialmente del grupo terrorista Fatah al Islam pero en la práctica éste estaría manipulado por los servicios de inteligencia sirios. El hecho de que el régimen de que el régimen de Damasco sea nominalmente secular y que los terroristas que combaten contra el ejército libanés sean islamistas no sería un impedimento para que éstos sirvan a la política de Bashar Assad. No se trataría sino de una «jid´a» una jugarreta destinada a desorientar al enemigo, en este caso al gobierno libanés y a todos aquellos que lo apoyan.
Para Walid Phares, Damasco estaría empeñada en una política sistemática de aniquilamiento de los políticos libaneses contrarios a su política. Desde su punto de vista el reciente atentado mortal contra Walid Eido, sería parte de una cruel y calculada serie de asesinatos destinada a liquidar cuantos miembros sea necesario para eliminar la mayoría de los partidos que conforman el gobierno en la Asamblea Legislativa. Calcula el analista libanés, que si la Inteligencia siria logra asesinar a otros 8 legisladores, el resto del Parlamento podría elegir un nuevo presidente de la República, que con el apoyo de Hezbolá y sus aliados, pondría al país nuevamente bajo la tutela de Damasco. Explicando esta estrategia escribe Phares : «Tan increíblemente salvaje como esto pueda parecer en Occidente, el genocidio de los legisladores del Líbano a manos del régimen sirio y sus aliados es «muy corriente» en la cultura política del Partido Baath (y ciertamente también en la de los partidarios islamistas de la Guerra Santa) . Durante los años ochenta, Saddam Hussein, ejecutó a un gran segmento de la Asamblea Nacional de su propio partido «Baath» con el fin de mantener intacto su régimen. A lo largo de la misma década, Hafez Assad erradicaba sistemática a su oposición política, tanto dentro de Siria como por todo el Líbano ocupado por tropas sirias, con el fin de garantizar su control sobre los dos países «hermanos». De manera que venir ordenando desde el otoño de 2004 el asesinato de sus contrincantes políticos por parte de Bashar con el fin de perpetuar su dominio sobre su pequeño imperio en el Líbano no es algo tan sorprendente : es el procedimiento standard desde 1970″.
Por su parte, otro analista libanés, Michael Young, editor de la página de opinión del «Daily Star» de Beirut, ve las maniobras de Siria en un contexto más amplio. En su artículo del 21 de junio, señala que en los últimos días algunos comentaristas sugirieron que Hezbolá quiere hacer en el Líbano, o en parte de él, lo que Hamas hizo en Gaza. A su juicio, la realidad puede ser peor, pero se plantea de manera más sutil. La reciente declaración de Nabil Qaouk, un dirigente de Hezbolá, respecto a la «defensa de la unidad del Líbano por la fuerza» sería una velada amenaza de golpe de estado. El objetivo de la organización apoyada por Siria y financiada por Irán sería deshacerse del gobierno de Siniora, anular en la práctica la resolución 1701 de las Naciones Unidas y crear una situación en la cual la comunidad internacional no tendría otro remedio que aceptar el retorno de Siria al Líbano, lo que de hecho eliminaría el tribunal Hariri. Para Young, Damasco ya tendría una estrategia muy clara para lograr esos objetivos. Al no lograr la aceptación de su plan de unidad, que en realidad es un plan para apoderarse del gobierno sin unirse con nadie, la oposición «indignada» por la falta de «buena voluntad» del gobierno crearía un gobierno paralelo o orquestaría una situación ingobernable que permitiría que el presidente pro-sirio Emile Lahoud continúe en su cargo luego de terminado su mandato.
¿Cuál sería el propósito de un gobierno paralelo? Para Young es neutralizar la eficacia del ejército libanés en el Sur y de Unifil en el Sur, convirtiendo la cuestión de su interlocutor válido en una cuestión problemática. La lucha en Nahr el Bared podría haber sido un paso destinado a desgastar al ejército y perjudicar su efectividad en el Sur del Líbano. Algunas unidades del ejército fueron desplazadas del Sur a Beirut para impedir enfrentamientos sectarios lo que habría dado una mayor libertad de acción a Hezbolá en el Sur. Considera el periodista libanés que aún si Hezbolá no disparó los cohetes contra la ciudad israelí de Kiriat Schmona el domingo pasado, lo que fue probablemente obra de un grupo palestino pro-sirio, seguramente supo del ataque y le dio su apoyo.
Irán, Siria y Hezbolá tendrían la intención de abrir un frente en el norte de Israel, lo que permitiría a la organización militar enfrentada al gobierno electo de Beirut. Al mismo tiempo le serviría para afirmar su seudo-fidelidad a la «causa árabe» que por supuesto no tiene nada que ver con los intereses vitales del pueblo libanés. Por otra parte, el calentamiento de la frontera con Israel serviría para poner en evidencia la ineficacia de la resolución 1701 de las Naciones Unidas y pondría en ridículo a sus contingentes de paz.
Esta semana llegó al Líbano el Secretario General de la Liga Árabe, Amr Moussa con el fin de lograr un acuerdo entre los dos bandos enfrentados en el Líbano. Sus chances de éxito no son mucho mayores que las de una rápida y fraternal reconciliación de Hamas y Al Fatah en los territorios palestinos. *
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