Escrito por: LA PAZ, AFP
Las Fuerzas Armadas confirmaron que en Bolivia existen movimientos golpistas contra el gobierno del presidente indígena Evo Morales, pero aseveraron que no permitirán un eventual atentado al sistema democrático.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Wilfredo Vargas, afirmó que “tenemos información de que existen movimientos golpistas (…) son temas que se manejan en inteligencia militar, pero las Fuerzas Armadas no lo van a permitir” y eludió entrar en mayores detalles.
El Poder Ejecutivo ha calificado un pronunciamiento de gobernadores y líderes civiles de cuatro provincias opositoras del oriente, norte y sur de Bolivia, como el hilo conductor que demuestra un movimiento sedicioso y secesionista.
Los gobernadores y dirigentes cívicos de la poderosa Santa Cruz, la gasífera Tarija, la ganadera Beni y la Amazónica Pando convocaron días atrás a la “resistencia civil democrática” para frenar el modelo de país que el oficialismo quiere hacer aprobar en la Asamblea Constituyente.
Asimismo, convocaron a los militares a “cumplir su rol constitucional, como institución fundamental de la Patria”, porque -en criterio de ellos- la administración de Morales busca “controlar todos los Poderes del Estado, inmiscuyéndose de manera antidemocrática en los mismos, para dividir a Bolivia en 36 territorios indígenas (autonomías de grupos étnicos)”.
“Las Fuerzas Armadas no permitirán ningún golpe”, insistió el general Vargas.
Empero, el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, negó que informes de organismos de inteligencia del Estado adviertan sobre presencia paramilitar en la provincia de Santa Cruz, el principal foco de oposición al régimen de La Paz, como aseguró recientemente su correligionario y senador del partido oficialista MAS Ricardo Díaz.
El ministro aseguró que lo que existen en la ciudad de Santa Cruz, centro de un millonario movimiento económico agro-industrial, son “grupos violentos, pequeños y muy poco representativos como la Unión Juvenil Cruceñista”.
La organización, dependiente del poderoso conglomerado político-empresarial Comité Cívico Santa Cruz, es “fascista, ultraderechista que ha actuado desde hace unos tres años”, dijo la autoridad gubernamental.
Los ánimos políticos y provinciales están caldeados en Bolivia, mientras la Asamblea Constituyente, que debe producir en agosto una nueva Carta Magna, no ha logrado aprobar ni un solo artículo en las plenarias, por divergencias entre el oficialismo y la oposición y el poder Ejecutivo y las regiones. *
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