Escrito por: LA HABANA, PL, AFP

Raúl Castro, acompañado de hijos y nietos de ambos, inició el homenaje a la dirigente en la base del monumento al Héroe Nacional, José Martí, adonde acudió masivamente la población para testimoniar su cariño a la fallecida dirigente.
Con banderas a media asta, miles de cubanos rindieron ayer tributo en toda la isla a la esposa de Raúl Castro, legendaria guerrillera y mujer de mayor rango político de la revolución de Fidel Castro, fallecida el lunes a los 77 años.
En duelo oficial de 26 horas, Cuba vive una jornada de homenajes póstumos en las 14 provincias, con actos centrales en la histórica Plaza de la Revolución, en La Habana, y en la oriental ciudad de Santiago de Cuba (a 900 km), donde nació Espín.
Hasta ahora no ha transcendido mensaje alguno de Fidel Castro, quien no aparece en público desde el 26 de julio de 2006, un día antes de la primera de varias operaciones por una enfermedad intestinal que lo tuvo al borde de la muerte y lo mantiene aún en convalecencia.
Abatido pero sereno, junto a sus cuatro hijos y ocho nietos, Raúl Castro, de 76 años, fue el primero en honrar la memoria de su esposa, en una ceremonia en el mausoleo José Martí, en la Plaza de la Revolución, adonde acudió la plana mayor del gobierno y el Partido Comunista de Cuba (PCC).
Vestido de uniforme de general del Ejército, Raúl, a quien su hermano Fidel cedió el poder temporalmente el 31 de julio de 2006, depositó una rosa roja frente a una foto gigante de su esposa, y recibió el pésame de la alta dirigencia política y militar.
El presidente de México, Felipe Calderón, la Premio Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú, y la esposa del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, Rosario Murillo, le enviaron sus condolencias.
Aquejada desde hace varios años de cáncer linfático, Espín murió a las 16:14 locales del lunes y sus cenizas se depositarán en ceremonia familiar y con honores militares en el Mausoleo del II Frente Frank País, en Santiago.
Una velada solemne se realizará el martes en el Teatro Karl Marx, encabezada por dirigentes del Gobierno y el PCC, y de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).
Su muerte es la primera que se produce en la familia íntima de los Castro y una sensible baja en la dirigencia del núcleo que acompaña al líder de 80 años, desde antes de 1959.
“Fue una mujer intachable, que hizo mucho por nosotras. Es una pérdida irreparable”, dijo Mercedes Toro, un ama de casa que desfilaba en la Plaza de la Revolución.
Espín ejerció como primera dama ante la ausencia pública de la esposa de Fidel, Dalia Soto del Valle, en un país donde la vida privada de las figuras políticas es mantenida en estricta reserva y el presidente siempre se opuso a reconocer ese cargo como institución.
Impulsó luchas contra la discriminación y el analfabetismo, en favor de la niñez y también de los homosexuales marginados en los años 60, una batalla que heredó su hija Mariela, de 45 años, directora del Centro Nacional de Educación Sexual.
“Vilma siempre será grande por las ideas que legó. Estará en cada batalla, en los avances de las mujeres”, expresó Dolores Valdés, dirigente de la FMC en la central Villa Clara.
Espín es la tercera heroína que pierde la revolución, tras Celia Sánchez, secretaria personal de Fidel, y Haydée Santamaría, directora de Casa de Las Américas. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21