Una marea humana en las calles

Abidján, AFP

Hasta perderse de vista, a lo largo de los cinco kilómetros de carretera que conduce al barrio popular de Adobo, al norte de Abidján, la población de la capital de Costa de Marfil emprende la marcha para apoyar a Laurent Gbagbo, al que considera vencedor de la elección presidencial.

Centenares de miles de hombres, mujeres, adolescentes e incluso niños, con ramas en la mano y los rostros untados de caolín o de hollín, avanzan gritando: «Hemos ganado, Gbagbo es Presidente».

La muchedumbre, contenta y excitada exclamaba: «Mírennos, fílmennos, muestren al mundo que no queremos golpistas».

Desde las primeras horas de este miércoles, la marea humana se dirige hacia el barrio administrativo el Plateau, centro neurálgico del Estado, decidida a obstaculizar el «golpe electoral» del general Robert Guei, que se proclamó vencedor de una elección en la que desde los primeros resultados se le daba por perdedor.

Entre la marea, aparece súbitamente un grupo de militares instalados en dos transportes blindados de tropas y en un camión, como náufragos en una isla, con las armas en la mano, que se mantienen inmóviles viendo pasar a las masas que les hacen la V de la victoria.

En la calzada se habían dispuesto barricadas con troncos de cocotero, tablas, maderas o neumáticos ardiendo, mientras un cartel del líder socialista Laurent Gbagbo, con la inscripción «65,1% – Presidente», desencadenaba los «Vivas».

Llegada a Plateau, la muchedumbre se dispersa por los puntos estratégicos pero, al igual que la víspera, se encuentra con efectivos de la guardia presidencial que abren fuego.

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