El socialista Laurent Gbagbo es el nuevo presidente

Derrocaron al dictador de Costa de Marfil

Abidján, AFP

A final de la jornada, los dados parecían echados, con la adhesión de la gendarmería y de varios miembros de la junta, mientras que Laurent Gbagbo reafirmaba ser el verdadero presidente electo y agradecía a sus partidarios por la radio y la televisión nacional.

La suerte del general Robert Guei, jefe de la junta y vencedor auproclamado de la elección presidencial del 22 de octubre, seguía incierta al caer la tarde en Abidján, donde no había dudas de que su régimen se había definitivamente terminado, arrebatado por los partidarios del socialista Laurent Gbagbo movilizados en masa.

Abandonado por la comunidad internacional, que amenazó con sanciones si el veredicto de las urnas no era respetado, rechazado por su pueblo que salió a las calles de varias grandes ciudades del país, Guei parecía él mismo alcanzado por el «escobazo» que había declarado querer dar a su país al tomar el poder el 24 de diciembre de 1999, al término del primer golpe de Estado militar de Costa de Marfil.

Partido en helicóptero de la presidencia, según algunos, refugiado en Cotonou según otros, pero aún presente físicamente en el barrio del Plateau de Abidján, según su jefe de estado mayor, nadie podía determinar por la noche de este miércoles donde se hallaba el general Guei.

Queriendo «trocar su uniforme por un traje y una corbata», su segundo «golpe», electoral esta vez, falló y fue condenado por el mundo entero.

No se benefició de ningún apoyo desde la votación boicoteada por la mayoría del electorado.

Incluso sus «hermanos de armas» lo abandonaron uno a uno.

El ministro de Comunicación, capitán de fragata Henri Sama, anunció por ejemplo este miércoles a la AFP que renunciaba al Consejo Nacional de Salvación Pública (CNSP, junta) y que reconocía la victoria de Laurent Gbagbo en la elección presidencial.

Lo siguió rápidamente el capitán de corbeta Djikalou Saint Cyr, ministro de Comercio.

Guei seguramente no tomó en cuenta el apoyo popular a Laurent Gbagbo, único político marfileño que se opuso al «padre de la independencia» del país, Félix Houphouet-Boigny, en las primeras elecciones multipartidarias en 1990, con el 18% de los votos.

Tribuno con voz ronca, que usa a menudo de fórmulas y de un humor devastadores, Gbagbo no dejó desde entonces su militancia, y no solamente en su región del centro-oeste del país, el Bete.

El martes y el miércoles respetó su promesa y probó su capacidad a movilizar, habiendo predecido a su rival una suerte «a la Milosevic» si su victoria no era reconocida.

El balance de los enfrentamientos del martes y el miércoles, con armas pesadas entre militares, o durante la represión efectuada por los últimos partidarios de Guei contra manifestaciones de civiles, era aún difícil de establer al caer la noche de este miércoles.

Un enfrentamiento entre militares y manifestantes dejó al menos cuatro heridos por la tarde ante el palacio presidencial en el barrio del Plateau, constató un periodista de la AFP en el lugar.

Por la noche, Laurent Gbagbo, se proclamó nuevo presidente de Costa de Marfil.

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