Una máquina militar contra cócteles Molotov

Cuatro semanas de una batalla desigual

Jerusalén, AFP

Aparte de la policía palestina, que en más de una ocasión disparó contra el ejército israelí al comienzo de la revuelta, civiles palestinos armados continúan participando de forma intermitente en los combates, que sin embargo mucho disminuyeron de intensidad ayer miércoles.

Intervinieron por ejemplo el pasado 19 de octubre, cuando unos cuarenta colonos judíos fueron blanco de disparos palestinos durante horas en las pendientes del monte Eval, cerca de Naplusa (norte de Cisjordania).

Al día siguiente, en Naplusa, palestinos armados de fusiles dispararon contra jeeps blindados del ejército israelí. Los soldados rechazaron el ataque matando a cuatro palestinos en tan sólo unos minutos.

Israel afirma que estos palestinos armados son «Tanzim», término utilizado para designar al ala más dura de Fatah, el movimiento del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat.

Pero su presencia no cambia ni un ápice la desproporción de fuerzas en litigio.

Israel puede en teoría movilizar a 600.000 militares, 2.800 tanques, 700 aviones de combate, miles de piezas de artillería y la tecnología más avanzada, según el Centro Jaffee de Estudios Estratégicos de la Universidad de Tel Aviv.

Pero por razones políticas evidentes, esta imponente fuerza militar, que convierte a Tsahal en el ejército más poderoso de la región, no puede ser aplicada en el terreno.

El ejército israelí recurre sobre todo a fusiles M16 y Galil disparando balas reales o de goma, además de gases lacrimógenos.

Tampoco duda en utilizar sus tanques Merkava o sus helicópteros de combate equipados de ametralladoras Vulkan y de cohetes LAU.

Tanques israelíes diapararon el martes por la noche al menos tres obuses y ráfagas de ametralladora contra objetivos situados en la ciudad palestina autónoma de Ramalá, en Cisjordania, como respuesta a tiros anteriores contra la vecina colonia judía de Psagot.

Tratándose de efectivos, la discreción es obligada. En el cuartel general de la división israelí de Cisjordania, cerca de Ramalá, integrada por tres brigadas, reconocen que cada una de estas brigadas reúne en la actualidad a varios miles de militares pese a que en tiempos normales acostumbran sumar unos 700.

En el lado palestino, la situación es más vaga y los palestinos se muestran poco elocuentes, en la medida en que continúan pretendiendo que se trata de una sublevación popular espontánea.

Los acuerdos de Oslo de 1993 sobre la autonomía palestina, en los que se fundamenta el proceso de paz, prohíben a la Autoridad palestina disponer de un ejército. Aun así los palestinos multiplicaron los servicios policiales y de seguridad.

«No es una policía, sino más bien un auténtico ejército», afirmó a la AFP un portavoz militar israelí, el coronel de reserva Ra’anan Gissin, que lamenta los efectivos excesivos de las fuerzas de seguridad palestinas.

Según él suman «50.000 policías, en vez de los 30.000 acordados en los acuerdos de autonomía» y «10.000 armas individuales obtenidas ilegalmente, además de Kalachnikov AK47 contados y registrados por Tsahal».

El «arsenal» palestino incluye asimismo «fusiles de asalto Karl Gustav de los años 50, obuses de mortero, minas, lanzacohetes LAU, lanzadores de cohetes antitanques, que de momento no fueron utilizados, un centenar de ellos sólo en Gaza», agregó Gissin.

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