Mediante la unión del antiguo PDS y el WASG de Oskar Lafontaine

Nace el nuevo partido de la izquierda en Alemania

EL PANORAMA POLÍTICO en la Alemania unificada ha sufrido un cambio de relieve, con proyecciones hacia el continente europeo, hoy en una etapa particularmente crítica y con tensiones agudizadas.

 

El largo camino que conduce a la unión

Esta culminación exitosa ha sido el fruto de un trabajo ejemplar, extenso y concienzudo, efectuado por las dos formaciones políticas a lo largo de muchos meses y con participación de sectores considerables de la población. Consistió en la elaboración de puntos programáticos comunes y de una visión conjunta sobre los grandes problemas del mundo y de Europa, a la cual se adosó una táctica adecuada en las instancias de la vida política y social. En el plano parlamentario se conquistaron posiciones desde las que se lleva adelante una lucha concertada.

El Partido del Socialismo Democrático (conocido por su sigla alemana PDS), que pasó a llamarse Izquierda.PDS (Die Linke.PDS ), reconoce como una de sus raíces principales el antiguo Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) en la República Democrática Alemana (RDA), hasta la caída del muro de Berlín. Este partido discutió en estos años, en autocrítica profunda, las experiencias de la antigua RDA, incorporó otras corrientes y militantes a sus filas e intervino como tal en las elecciones, generales y locales. He tenido ocasión de verlo en acción en campañas electorales, practicando un estilo directo de contacto con el pueblo. Die Linke.PDS mantuvo un arraigo apreciable en la parte oriental de Alemania, y es mucho más débil en las regiones occidentales, donde en cambio se acentúa la gravitación del partido de Lafontaine. En varias provincias integró gobiernos de coalición con el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) en el gobierno de Gerhard Schröder. Tiene representación parlamentaria, constituye un grupo político reconocido en el Bundestag. Otro tanto acontece con el WASG, siendo Gregor Gysi y Oskar Lafontaine los líderes de los respectivos grupos parlamentarios, que actúan de consuno.

En el camino de la unión de ambos partidos ocupan un lugar destacado los congresos paralelos que efectuaron a fines de marzo en la ciudad industrial de Dortmund, en el oeste. Ambos sobrepasaron la mayoría de 2/3 requerida (96,6% en el PDS y 87,7% en el WASG) para aprobar las concepciones programáticas, los estatutos, las normas financieras y de solución de controversias. En el PDS las definiciones esenciales estuvieron referidas al concepto de socialismo democrático, tomando en cuenta su actuación en la RDA e incluyendo «la ruptura irrevocable con el stalinismo como sistema». El informante, Lothar Bisky, señaló: «Entramos al nuevo partido como socialistas democráticos. Esta es la conclusión de nuestra historia y el corazón de nuestra identidad. Las ideas del socialismo resultan más atractivas allí donde la gente toma sus vidas en sus propias manos». Y en otro lugar: «La libertad y la seguridad social, la democracia y el socialismo necesitan uno del otro. La libertad, la igualdad y la solidaridad están inseparablemente ligados a la paz, a la preservación de la naturaleza y a la emancipación».

De ahí los pronunciamientos categóricos por la paz, contra la guerra en Irak, y a la vez contra el Tratado constitucional europeo (en unión con los partidos que integran el grupo de izquierda GUE/NGL en el Parlamento europeo). Esto reviste gran importancia en momentos en que los ministros de Defensa de la OTAN aprobaron el proyecto estadounidense de escudo antimisiles en Europa, lo que tiende a revivir el clima de la guerra fría.

 

El corazón late a la izquierda

Oskar Lafontaine era presidente del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) y a la vez se desempeñaba como ministro de Finanzas del gobierno de Gerhard Schröder, que había ganado las elecciones de setiembre 1998. En marzo de 1999 renunció a ambos cargos y quedó a la intemperie. Escribió un libro notable, verdadero documento de nuestra época, titulado «El corazón late a la izquierda» (Das Herz schlägt links) que es la historia fundamentada de su desacuerdo total con la política del gobierno socialdemócrata, sobre todo en los aspectos económicos y sociales. Y también en su política exterior (principalmente sobre Kosovo) y en el contubernio con Blair, de lo cual extrae la conclusión de que la proclamada «tercera vía» no conduce a ningún lado.

Un capítulo precursor de este libro, que supe comentar en oportunidad, es el 5º, en el cual se levanta contra la estigmatización del PDS, apoya su actuación en los gobiernos regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y de Sajonia-Anhalt y destaca sus conversaciones con Gregor Gysi. Por otro lado, critica el abandono de los principios por parte de Joschka Fischer, el canciller venido del partido verde, y su servilismo ante Madeleine Albright. Desde su cargo de ministro de Finanzas juzga la política del FMI como «órgano de la política mundial de EEUU» y al final, cuando considera que «el límite de lo conciliable con mi dignidad hacía tiempo que había sido sobrepasado», abandona sus cargos, se refugia en su región natal del Sarre, donde había ocupado todos los cargos representativos, y luego se lanza a la lucha política por la formación del partido unido de la izquierda.

 

Marx y el artículo 1º de los estatutos

El artículo 1º de los estatutos aprobado dice: «Enraizado en la historia del movimiento obrero alemán e internacional, en el movimiento por la paz y el antifascismo, junto a los sindicatos y los nuevos movimientos feministas y ecologistas, los socialistas democráticos y los miembros de la Alternativa Electoral por Trabajo y Justicia Social (Wahlalternative Arbeit und Soziale Gerechtigkeit) se unen para formar el partido La Izquierda (Die Linke) con el objetivo de fortalecer la campaña por trabajo y justicia social, paz y desarrollo sustentable. Die Linke lucha por una sociedad solidaria en la cual la libertad del individuo es la condición para la libertad de todos».

No puede dejar de verse allí la huella de la fórmula del Manifiesto inmortal, en que Marx postula como objetivo la conquista de la democracia y de una sociedad en la cual «el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos». *

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