Los sondeos le dan el triunfo al derechista Mauricio Macri

Argentina: el oficialismo prevé empate en balotaje

«Nosotros estamos creciendo todos los días en las encuestas. Si el ritmo sigue siendo así, vamos a llegar arriba o en empate técnico», aseguró Filmus, 52 años, según quien «ninguna encuesta le da a Macri el 50% del voto definido».

Macri, 49 años, ganó por amplio margen la primera vuelta por

 

la jefatura de Gobierno (alcaldía) de Buenos Aires, el 3 de junio, con 45,62% de los votos, por encima de todos los pronósticos.

Filmus, también ministro de Educación, logró entrar en el balotaje con el 23,77%, superando al otro candidato en pugna, el centroizquierdista Jorge Telerman, actual alcalde porteño (20,70%).

El domingo pasado, a 14 días de la segunda vuelta, la diferencia parecía aún irremontable para el oficialismo con pronósticos de que podría profundizarse hasta un 70% a 30%, en favor de Macri, presidente del popular club de fútbol Boca Juniors.

Pero los consultores Ricardo Rouvier y Enrique Zuleta Puceiro, cercanos al candidato oficialista, coincidieron este sábado en señalar un crecimiento de Filmus, aunque la proyección seguiría mostrando 20 puntos de diferencia.

«Tenemos en la semana, de viernes a viernes un crecimiento paulatino de Filmus. Hasta anoche teníamos una relación de 57% a 43%» a favor de Macri, dijo Rouvier en declaraciones a radio Diez.

De su lado, Zuleta Puceiro dijo que sus sondeos «son parecidos a los de todos encuestadores» y sostuvo que «hoy es un 51% a 40% a favor de Macri».

Ambos advirtieron no obstante que la diferencia se profundiza si se suman votos en blanco y abstenciones, que podrían alcanzar el 8%, ya que no se computan y favorecen al que va primero.

Rouvier aseguró que esas dos variables «van a afinar el margen de error, estamos girando todos en un 60% a 40%».

En la primera vuelta participó el 70% de los 2,57 millones de electores.

Filmus, un peronista progresista, pretende captar votos en el electorado de centroizquierda e independiente, apelando al temor de que Buenos Aires, segundo distrito, se convierta en un tubo de ensayo de la derecha en Argentina.

Por el contrario, Macri busca congregar al voto antikirchnerista y prometió en su campaña «calidad de gestión», en una ciudad que tiene desde hace seis años gobiernos de centroizquierda, a menudo ineficientes, y que es históricamente hostil al peronismo. *

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