Gore apela a la música buscando dinero y votos
Nueva York, ANSA
Tonny Bennet, Bebe Winans y Billy Ray Cyrus se contaron entre los intérpretes del «concierto más exitoso» organizado el martes en el distrito turístico de Nashville (Tennessee) para recaudar US$4 millones indispensables para el tramo final de la campaña.
George Bush, el candidato republicano a suceder a Bill Clinton, que el 20 de enero concluye ocho años de gobierno, al que accedió frustrando la reelección de George Bush padre para un nuevo mandato de cuatro años, buscará la revancha familiar mediante la consolidación partidaria en Florida.
Al compás de los vaivenes de los sondeos de opinión, ambos candidatos cuentan hasta con los dedos los favores y ventajas que pueden llegar a extraer en cada escala de sus interminables giras proselitistas.
Ambos arengan al puñado de simpatizantes que organizadores locales logran convocar en cada punto, pero prevalece la apatía de un electorado que goza, sin apremios, del «momentum» de casi una década de esplendor económico.
Gore, que en cada escenario y participación se manifiesta más clara y específicamente que su rival –siempre con expresión vaga, sonrisas ambiguas y una ausencia total de ideas–, es el más afectado por el zigzagueo de los sondeos de opinión.
Bush, con un impresionante aparato montado por su padre y la vieja guardia republicana, y una inacabable fuente de recursos económicos que lo acompañan desde su misma postulación, hace seis años, a la gobernación de Texas, dedicó todo el miércoles a consolidar a los indecisos de Florida, un estado decisivo por el número de electores.
A una docena de días de las elecciones, la mayoría de los analistas políticos espera que Bush gane Florida, donde el gobernador es su joven hermano Jeb, aunque todavía se continúa librando una ajustada carrera.
Algo similar le ocurre a Gore, quien se vio forzado en el último minuto a reforzar su campaña en bastiones tradicionalmente demócratas como Oregon y Washington, e incluso en su estado natal, Tennessee.
Un sondeo de opinión realizado por Reuters/MSNBC el martes le daba una leve ventaja de tres puntos a Gore, mientras el gobernador de Texas conservaba una ventaja de cuatro puntos el domingo, que se redujo a dos al día siguiente.
Otro sondeo, del Pew Research Center, dio cuenta del descenso del entusiasmo del público por la personalidad de Gore, mientras crece la duda sobre las calidad de las prioridades y la experiencia que Bush acredita para ocupar la presidencia.
La misma encuesta subraya que casi el 25% de los electores ya ha decidido a quien votarán el 7 de noviembre, «definidos» que también favorecen ligeramente a Bush, en la que se considera la elección más apretada de los últimos 40 años.
Simultáneamente crecen, en la televisión y en la prensa escrita, los comentarios negativos sobre el gobernador de Texas.
Para Luis Ortega, el reconocido y veterano columnista cubano en el exilio, «sin el padre y sus amigos petroleros, George W. Bush no habría podido aspirar ni siquiera a la alcaldía de algún pueblecito de Texas».
«Los millones de dólares invertidos en la campaña ya nos presentan al hijo como la natural continuación del milagro de Ronald Reagan; pero Reagan no era un play boy. Tenía una larga vida política y tuvo que luchar duramente para llegar a la presidencia», agregó Ortega.
Denunció que Reagan, aun así, «tuvo que involucrarse en la intriga de los rehenes de Irán, en la cual participó también el viejo Bush», aunque con Bush «hay una gran diferencia».
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