Reforma agraria, principal reclamo de los Sin Tierra
La manifestación se desvió para pasar frente a la Embajada de Estados Unidos protegida por un fuerte cordón de seguridad policial, donde los manifestantes dejaron veinte féretros de madera cubiertos con paños negros e inscripciones con los nombres de los países que consideran agredidos por Washington y la cantidad de muertos atribuida a esos hechos.
«Corea, dos millones de muertos; Vietnam, un millón; Irak, 572.000; Angola 550.000; Colombia 300.000; Guatemala 200.000; Líbano 150.000; Nicaragua 60.000; Argentina 30.000; Chile 20.000″, proclamaban las inscripciones.
«Basta a Estados Unidos y a la política de Bush que destruye al pueblo brasileño, tomando nuestra tierra y transformándonos en esclavos del imperio», arengaba una de las voces desde los camiones que acompañaron la marcha marcando las consignas y pasando canciones revolucionarias.
Empuñando las clásicas banderas rojas con un árbol al centro y las iniciales del MST, los manifestantes se dirigieron a la principal avenida de Brasilia, que acoge los más importantes edificios públicos del país.
Según los organizadores, participaron en la marcha los 17.500 delegados del Congreso del MST que esta semana se celebra en Brasilia. La columna, de varios kilómetros, avanzaba en filas de seis o siete personas, perfectamente encuadradas por equipos de nucleamiento de los propios trabajadores rurales.
Algunas consignas apuntaban al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su aliado histórico, que desde que llegó al poder en 2003 se convirtió también en defensor del sector agroexportador, tanto en las negociaciones de la OMC como en la campaña para imponer el etanol, alcohol combustible de caña de azúcar, como alternativa internacional al petróleo.
«Lula, Lula, el pueblo apareció, ¿dónde está la reforma que usted nos prometió?», coreaba la multitud en referencia a la reforma agraria.
Lula sostiene que asentó a unas 382.000 familias sin tierra en sus primeros cuatro años de gobierno (2003-2006), apenas por debajo de la meta de la reforma agraria (400.000 familias), pero el MST dice que gran parte consistió solamente en regularizaciones de tierras ya entregadas.
El ministro de Desarrollo Agrario, Guilherme Cassel, defendió la postura del gobierno: «Brasil en los últimos cuatro años convivió con dos modelos: la agroindustria patronal y la agricultura familiar. Los dos modelos crecieron y generaron frutos muy importantes para el país», dijo a la Agencia Brasil.
Ante el Supremo Tribunal de Justicia, los manifestantes reclamaron «la anulación de la privatización» de la gigante siderúrgica Companhia Vale do Rio Doce (CVRD), realizada en 1997 a un precio que los adversarios de la operación juzgan escandalosamente bajo.
La caminata pasó luego por la Cancillería, como testimonio de la oposición al envío de tropas a Haití, donde Brasil dirige el batallón de cascos azules de la ONU.
Llegó por fin a la Plaza de los tres Poderes flanqueada por el Palacio presidencial de Planalto, el Congreso y el Supremo Tribunal Federal, donde los participantes desplegaron un enorme cartel con letras blancas sobre fondo negro, que afirmaba: «Acusamos a los tres poderes de impedir la reforma agraria».
La marcha se realizó en el marco del V Congreso del MST, que esta semana llevó a la capital de Brasil a más de 17.000 delegados de todo el país. *
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