OPINION INTERNACIONAL

El debate sobre el etanol

NO NOS HAGAMOS los distraídos. En torno al tema del etanol y los biocombustibles se ha generado un debate de alcance internacional que interesa vitalmente a muchos países, el nuestro incluido. Brasil ha hecho punta en el tema, y desde hace varios lustros ha atesorado una gran experiencia en la materia, que cada uno de nosotros ha podido apreciar en sus visitas al país vecino. Fidel Castro en forma reiterativa planteó una contraposición entre los biocombustibles y la seguridad alimentaria. El tema está presente en el Congreso del MST en Brasilia con una connotación negativa. En esta nota vamos a citar dos opiniones caracterizadas sobre el tema.

 

Lula en vísperas del G-8

Previamente quiero señalar que, en mi opinión, se está ante un paralogismo de falsa oposición, en la acepción que le da Vaz Ferreira en su Lógica Viva. Hay amplias posibilidades en el planeta Tierra para lo uno y para lo otro. O sea, para producir biocombustibles con todas las ventajas que de ello se derivan y que nadie discute, y a la vez para asegurar alimento suficiente a todos los habitantes del mundo (y muchos más). El hecho de que cientos de millones de nuestros contemporáneos, niños incluidos, sufran hambre, no depende de que una parte de las tierras cultivables se dedique a la producción de biocombustibles, sino de otras causas bien conocidas. Ambas superficies pueden aumentar sin riesgos. Es lo que sostienen estudios de la FAO y lo que se ha señalado para nuestro país, en una escala aún incipiente.

En vísperas de la reunión del G-8 en Alemania, el presidente Lula (que participó junto a los representantes de la India, China, Sudáfrica y México) consideró importante clarificar su posición sobre este tema, incluido en la agenda de la reunión, en estos términos: «La difusión del uso del etanol y del biodiesel ayuda a democratizar el acceso a la energía, disminuyendo la dependencia mundial de las últimas reservas de hidrocarburos. Al mismo tiempo, contribuye a reducir las emisiones de gases contaminantes, lo que ayuda a minimizar los efectos del cambio climático que nos afecta a todos. Los biocombustibles tienen relevancia especial para los países en desarrollo. Por su enorme potencial para generar empleos y renta, ofrecen una verdadera opción de crecimiento sostenible, especialmente para países que dependen de la exportación de pocos bienes primarios. Al mismo tiempo, el etanol y el biodiesel abren nuevas vías de desarrollo, sobre todo en industrias bioquímicas. Constituyen alternativas económicas, sociales y tecnológicas al alcance de países pobres económicamente, pero ricos en sol y tierras cultivables».

Luego abordó el tema de la presunta contradicción con la producción alimentaria.

 

No hay contraposición

En sus palabras: «Las críticas de que los biocombustibles pueden afectar la seguridad alimentaria o agravar los cambios climáticos parten de una falsa premisa. Siempre y cuando los países adopten cultivos adecuados a sus realidades y necesidades, los biocombustibles pueden cumplir con las exigencias de seguridad alimentaria y preservación del medio ambiente. Un sistema de rigurosa certificación pública, plasmado en acuerdos multilaterales, conservará el medio ambiente y garantizará condiciones aceptables de trabajo. El equilibrio entre la pequeña propiedad familiar y las grandes plantaciones también puede quedar asegurado, como establece, por ejemplo, la legislación brasileña». Concluyó diciendo que su país «está compartiendo esta experiencia con nuestros vecinos de América Latina y el Caribe y con nuestros hermanos africanos».

En un discurso pronunciado en Angra dos Reis el 14 de junio, en ocasión de la botadura de la plataforma petrolera P-52 de Petrobras (y que contiene otros aspectos de gran interés), Lula señaló que este año la industria automovilística va a producir 2:700.000 autos, de los cuales 85% vendidos en el país son flex-fuel, con tecnología brasileña y provistos de tanques que se pueden llenar 100% gasolina o 100% alcohol.

En la nota citada más arriba el presidente brasileño se refiere también a otro tema en debate en el G-8 y dice: «La legítima protección de la propiedad intelectual no puede superponerse al imperativo ético de garantizar medicamentos esenciales a precios asequibles». Brasil tiene también experiencia pionera al respecto, ya que renunció a la adquisición de retrovirales a los grandes laboratorios estadounidenses Merck y los adquirió en la India a menos de un tercio de su precio, para entregarlos gratuitamente a los afectados. Pero ese es otro tema.

 

Insulza: «Un alcance inmenso»

En el reportaje publicado ayer en LA REPUBLICA, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, fue interrogado sobre el papel del etanol en el desarrollo energético de América Latina (tema central del reciente encuentro del organismo en Panamá). Respondió: «Creo que puede tener un alcance inmenso, por sus potencialidades y, del punto de vista cultural, porque cantidad de gente que creía no tener acceso a ninguna forma de producción energética ve que puede hacerlo. El etanol va a dar mucho que hablar, sobre todo en países pequeños, por ejemplo de Centroamérica o el Caribe, que van a iniciar una cierta industria. Esto estimula la búsqueda de fuentes alternativas de energía». Más adelante volvió a subrayar, en el plano de la integración energética, la importancia de los biocombustibles y de las formas alternativas de producción de energía para el hemisferio.

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