El Auschwitz que no fue

El calendario ya dejó atrás el 5 de junio. Sin embargo, tanto en la prensa internacional como en la israelí siguen apareciendo notas analíticas sobre el 40 Aniversario de la Guerra de los Seis Días. Es comprensible ; después de todo el interminable conflicto árabe-israelí sigue un proveedor regular de titulares dramáticos para la prensa mundial. El semanario «The Economist» de Londres titula sugestivamente «La victoria desperdiciada de Israel» y seguramente esta definición será compartida por muchos que solo han visto las consecuencias pero ignoran el contexto histórico en el que Israel libró la guerra de 1967. Uno de los pocos que recordó ese contexto fuera de Israel, fue el columnista del «Washington Post» , Charles Krauthammer. Krauthammer escribe «El verdadero aniversario debió haberse celebrado tres semanas antes de la fecha. El 16 de mayo de 1967, el presidente Gamal Abdel Nasser ordenó la evacuación de la península del Sinaí a la fuerza de paz de las Naciones Unidas que durante diez años mantuvo la paz entre Israel y Egipto. Las Naciones Unidas obedecieron y Nasser impuso un bloqueo naval al puerto de Eilat, la única salida en el Sur, lo que constituye un abierto acto de guerra.». Más adelante dice Krauthammer : «Es difícil exagerar acerca de lo que fueron esas tres semanas para Israel. Egipto, aliada de Siria, celebró un pacto militar con Jordania, Irak, Argelia, Arabia Saudita, Libia y Marruecos, antes de enviar fuerzas para la batalla inminente. Con una creciente concentración de tropas y tanques en la frontera, las radios árabes celebraban con júbilo la inminente guerra final de exterminio contra Israel. «Destruiremos a Israel y a sus habitantes» declaró el entonces líder de la OLP, Ahmed Shukeiri y «en cuanto a los sobrevivientes, si es que los hay – están prontos los barcos para deportarlos».

Los israelíes que vivieron ese momento recuerdan otras cosas : la sensación de inminencia del desastre y las proclamas histéricas de la radio de «El Cairo» sobre la inminente realización del sueño de la destrucción de Israel». En parques de Jerusalén se preparaban tumbas colectivas y muchos maridos que iban al frente daban a sus esposas pastillas de cianuro para tomar en caso de que los ejércitos árabes tomaran el país. Los sobrevivientes del Holocausto temían que la pesadilla nazi fuera a repetirse. A la luz de cómo actualmente los árabes se masacran sistemáticamente unos a otros en Irak, no es difícil comprender su actitud de entonces.

¿Estaban justificados esos temores? Según el más autorizado historiador de este episodio histórico, el israelí Michael Oren, autor de «Six days of war : June 1967″ los documentos árabes prueban que la intención de destruir al estado de Israel era real. Por lo demás, recuerda Oren, en un reportaje para el «Jerusalem Post» que contrariamente a lo que muchos creen la guerra no fue ningún paseo para Israel. Israel perdió el 20% de su aviación y 700 soldados. Si los 200 aviones israelíes que destruyeron la aviación egipcia hubieran sido detectados y derribados, el número de aviones que quedó atrás para defender a las ciudades y a los civiles israelíes de todas las fuerzas árabes combinadas de 900 aviones era….de 12.

Hoy hay muchos que suelen resumir de manera falsa y simplista el conflicto árabe-israelí con una palabra : Ocupación. Pero no hay que olvidar que la ocupación por Israel de la Margen Occidental no fue deliberada. Israel pidió al rey Hussein que se mantuviera al margen del conflicto pero fue convencido de atacar a Israel por Nasser en persona que le dio información falsa acerca de presuntas victorias egipcias en la guerra. Al término de la guerra, Israel formuló un llamado a las negociaciones directas, pero ningún dirigente árabe respondió al pedido de llamado teléfonico de Moshé Daián, entonces Ministro de Defensa de Israel. En cambio, para «levantar la moral» de los gobernantes egipcios y sirios derrotados, la Unión Soviética comenzó a enviar grandes cargamentos de armas a Egipto y Siria, para resarcirlos de sus pérdidas de $2000 millones de dólares de armamentos soviéticos convertidos en chatarra en la guerra. Una conferencia árabe reunida en Khartum fue categórica : Ni paz, ni negociaciones, ni reconocimiento de Israel.

En Israel no faltaron las voces que advirtieron contra la incorporación a la administración israelí de una gran cantidad de población árabe entre ellos el entonces anciano y retirado primer jefe de gobierno de Israel David Ben Gurión y el famoso disidente religioso Prof. Yeshayahu Leibovitz. Pero la intransigencia árabe nutrió a la intransigencia israelí. El movimiento colonizador religioso nacionalista, el «Bloque de los Fieles» consideró un deber mesiánico colonizar los territorios de la «tierra bíblica». Sus líderes e ideólogos olvidaban un pequeño detalle : la presencia de población árabe. A partir de entonces, dos visiones del futuro de Israel chocaron sistemáticamente en la sociedad israelí : la del misticismo nacionalista y la del pragmatismo racionalista. Lamentablemente todas las aperturas del pragmatismo racionalista en el lado israelí chocaron con la tendencia inversa en el lado árabe. El mejor ejemplo está en el retiro unilateral de Israel de Gaza en el año 2005 gracias a la determinación del entonces Primer Ministro Ariel Sharon. Fue una clara victoria de la Israel sensata y racionalista sobre el nacionalismo mesiánico, místico, contrario a toda aceptación de los derechos árabes. Pero en lugar de aprovechar su dominio en Gaza para demostrarse a sí mismos y al mundo que son capaces de autogobernarse, el sector místico nacionalista militante palestino dominante decidió que su principal prioridad para edificar su estado es buscarse una guerra implacable con su vecino. Esta lógica autodestructiva llevó a la difícil y caótica situación actual.

En una conferencia radial para recordar el aniversario de la Guerra de los Seis Días, el presidente palestino Mahmud Abbas declaró que los palestinos están al borde de una guerra civil y que sus batallas intestinas son tan peligrosas como la ocupación israelí, si no más.

Sin embargo, algunos columnistas palestinos rompieron recientemente un tabú político al referirse a la ocupación israelí como algo preferible al caos actual. Según refiere Isabel Kershner en el «New York Times» : «Majed Asma escribió en el semanario de «Hamas» Al Risala que los palestinos «debían tener el coraje de reconocer la verdad» de que lo único que impide «que el caos y la inseguridad de Gaza cunda en la Margen Occidental es la ocupación israelí».

Otro escritor palestino, Bassem al-Nabris, un poeta de Khan Yunis, en la Franja de Gaza, escribió en el diario electrónico árabe «Elaph» que si hay un referéndum en Gaza sobre el tema de cuánta gente quisiera el retorno de la ocupación israelí : la mitad de la población votaría por sí. «Pero en la práctica, él continuó, yo creo que los que están a favor son por lo menos el 70%, si no más». *

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