EEUU: Nos atacan porque somos una fuerza mundial

En los últimos años se produjeron varios graves ataques con evidentes signos antiamericanas: en 1998 contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania, causando la muerte de 224 personas; en 1996 explotó un auto-bomba en una unidad militar americana en Arabia Saudita, matando a más de 500 personas y en 1993 se produjo un ataque con graves consecuencias contra el World Trade Center en Nueva York.

Se trató, en todos los casos, de actos de repulsa del papel político y económico que están jugando los Estados Unidos en el mundo, expresado con particular fuerza luego de la desaparición de la Unión Soviética, hace unos diez años. El debate de la campaña electoral entre ambos aspirantes a ocupar la silla en la Casa Blanca reveló matices y posiciones encontradas en varios puntos clave de la política de los EEUU, caso del sistema de seguridad social y de la salud, pero dejó bien claro que ni Bush ni Gore quieren modificar esencialmente la orientación del papel hegemónico que los Estados Unidos desempeñan y quieren seguir jugando en el mundo. El actual vicepresidente y candidato por el Partido Demócrata, Al Gore, se considera a sí mismo como un «intervencionista liberal» en la tradición de Woodrow Wilson, y se jacta de que siendo senador dio su apoyo a la llamada guerra del Golfo, siendo presidente el padre del actual candidato presidencial, el gobernador de Texas, George W. Bush. Gore se manifestó partidario de la intervención americana en Bosnia, basándose en consideraciones humanitarias y subrayó la defensa de los «valores americanos» como pieza clave de la política exterior en el caso de salir vencedor en los comicios del 7 de noviembre.

Bush va más allá que Gore

Bush sostiene posiciones más duras que Gore. Por ejemplo en el caso del genocidio en Ruanda, donde murieron 600.000 personas, criticó la posición de la actual administración por su no intervención, y haber alegado que allí no se había comprometido la seguridad de los EEUU. Pero en la defensa de unas fuerzas armadas fuertes y capaces de defender los intereses políticos y económicos de los EEUU, dotadas de los adelantos más sofisticados de la tecnología, se manifiestan importantes coincidencias entre ambos candidatos.

AFL-CIO: Bush es un hombre del gran negocio petrolero

El presidente de la central sindical AFL-CIO, John Sweeney, descalificó a Bush, de quien dijo que no es el hombre bueno, que posa de tomarse una cerveza con la gente. Es un hombre del gran negocio petrolero, que amenaza, si llegara a la Casa Blanca, reducir y liquidar conquistas sociales en la salud y la seguridad laboral.

En los Estados Unidos se recuerda en estos momentos de campaña electoral las grandes victorias obtenidas por el Partido Demócrata, cuando en 1936 Franklin Delano Roosevelt venció al republicano Alf Landon y en 1964, cuando el senador Barry Goldwater sufrió una aplastante derrota a manos de Lindon Johnson. Muchos norteamericanos creen que si gana la fórmula Gore-Liebermann se daría una buena oportunidad para llevar a la práctica medidas urgentes para reformar el sistema de salud pública, para mejorar la estructura de la enseñanza pública y reforzar la legislación laboral y los derechos sindicales.

Amplios sectores sociales advierten ante el peligro de que el candidato republicano, Bush, pueda ganar la elección el próximo 7 de noviembre. Bush en la Casa Blanca llevaría al país y a los trabajadores a situaciones difíciles, poniendo en peligro el nivel de vida y las conquistas por las cuales se luchó durante decenios, advierten dirigentes de la central sindical AFL-CIO.

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