La Alianza "festejó" a un año de su triunfo
La Alianza que llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia argentina «festejó» ayer un año del triunfo electoral envuelta en rumores de ruptura, sin conmemoraciones oficiales, y con el propio presidente fuera del país.
Precisamente el lunes, De la Rúa, poco antes de partir hacia España, de visita oficial, reacomodó su gabinete con el ingreso de exponentes del Frepaso, el partido de centro-izquierda aliado de su formación, la Unión Cívica Radical (UCR).
Con la notoria ausencia del renunciado ex vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez y en un contexto político muy alejado al triunfal de octubre del año pasado, De la Rúa tomó juramento a 4 nuevos funcionarios, 2 de la UCR y 2 del Frepaso, en un intento de equilibrar posiciones en la coalición.
«Menos palabras y más acción», reclamó el mandatario a su equipo de gobierno, exhortación que la prensa interpretó como la voluntad de imprimir nuevo ritmo y fuerza a una gestión que, en especial desde la renuncia de Alvarez, aparece empantanada en lo social y económico.
El primer aniversario de su triunfo presidencial encuentra a De la Rúa de visita en España y muy lejos de cualquier festejo.
Las agencias locales informaron, en efecto, que el gobierno levantó un acto que tenía previsto realizar hoy posiblemente por la ola de preocupaciones que envuelve a la coalición.
En simultáneo a los anuncios políticos, el ministro de Hacienda, José Luis Machinea, presentó el lunes ante más de 600 empresarios, banqueros y economistas un paquete de medidas para promover las inversiones en el país.
El anuncio de Machinea y la jura del nuevo gabinete parecieron, a juicio de los analistas, querer mostrar una Alianza cohesionada y dinámica que encontró su norte tras un vendaval político que amenazó con quebrarla.
También el alejamiento del controvertido Fernando de Santibañes de la secretaría de inteligencia descomprimió las iras que generaba su presencia en el gobierno y cuya salida era reclamada de manera unánime, con la sola excepción de De la Rúa con quien mantiene una amistad de años.
Santibañes –reemplazado por el radical Carlos Becerra– cosechó durante su breve paso por la gestión pública una larga fila de enemigos, que encabezó «Chacho» Alvarez, quien lo involucró en el escándalo de coimas en el Senado para sancionar una ley laboral y que le adjudicó además una campaña de desprestigio.
En el crucial frente económico, a los anuncios de Machinea se añadió una sorpresiva reunión con Domingo Cavallo, su antecesor durante la presidencia de Carlos Menem (1989-99).
El creador del plan de convertibilidad (1 peso igual a 1 dólar) e impulsor de las privatizaciones trató ayer de «amigo» a Machinea, destacó el «buen equipo» de ministros y aprobó las nuevas medidas aunque negó que vaya a aceptar un eventual cargo, como se había rumoreado con insistencia la semana pasada.
El 24 de octubre del año pasado De la Rúa y Alvarez derrotaron a la fórmula justicialista tras 10 años de gobierno de Carlos Menem e inauguraron una inédita experiencia en la política argentina con un gobierno de coalición.
A un año de ese triunfo, la salida de Alvarez del gobierno descabezó la fórmula ganadora y dibujó un panorama muy diferente al del año pasado, mientras las encuestas marcan el aumento del malhumor social.
En ese sentido, un estudio de la consultora Equis que comparó los 10 primeros meses de gobierno de los cuatro gobiernos en la Argentina desde la vuelta de la democracia en 1983, la Alianza obtiene el menor rendimiento.
A través de cuatro variables –desocupación, pobreza, distribución de la riqueza y crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI)– el informe concluye señalando que estos primeros meses de gobierno la desocupación creció del 13,8 al 15,4 por ciento, lo que significa 240 mil personas más sin trabajo.
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