Volvió Montesinos a Lima y renunció el vicepresidente Tudela

¿Peligro de golpe en Perú?

Tudela vinculó el regreso de Montesinos con la propuesta que presentó el gobierno a la oposición el domingo por la noche, como condición previa a las elecciones del próximo año, ampliando leyes de amnistía que beneficiarían a militares acusados de violar derechos humanos o relacionados a casos del narcotráfico.

«Es nefasta la inclusión, por parte del gobierno, de una condición sin cuyo cumplimiento el proceso electoral terminaría detenido o en suspenso», dijo Tudela al presidente Alberto Fujimori en su carta de renuncia.

En Washington, el gobierno de Estados Unidos manifestó su preocupación por el retorno a Perú de Montesinos y advirtió que un golpe militar dejaría aislado al país andino.

Tras la dimisión de Tudela, el presidente sostuvo varias reuniones privadas en el Palacio de Gobierno. Primero se reunió con su consejo de ministros; después con los tres jefes de las fuerzas armadas y finalmente con la jefa del Congreso.

Luego salió de palacio en forma intempestiva acompañado por seis edecanes. Imágenes de televisión lo mostraron recorriendo la Primera División de Fuerzas Especiales del Ejército, la base aérea de Las Palmas e incluso se observó cuando ingresaba a la sede del servicio secreto de Perú, descrito como el «bunker» de Montesinos.

Periodistas que siguieron su comitiva dijeron que lo vieron firmando papeles frente a altos jefes militares y haciendo varias llamadas desde un teléfono celular.

Entre tanto, el segundo vicepresidente de Perú, Ricardo Márquez, indicó a periodistas que evalúa su renuncia.

Tudela fue canciller durante el primer gobierno de Fujimori (1990-1995) y avanzó en parte de las negociaciones que llevaron a la firma de paz en 1998 entre Perú y Ecuador tras más de medio siglo de un conflicto fronterizo.

Montesinos, un ex capitán expulsado del Ejército por vender información secreta de Estado, ha sido acusado de dirigir durante 10 años acciones de escuadrones de muerte, torturas, espionaje telefónico y hostigamiento desde los servicios secretos de Perú.

El ex asesor, quien llegó en la madrugada de ayer a una base área militar de la costa peruana en un jet privado tras un mes de exilio en Panamá, ha sido además vinculado con el narcotráfico, pues fue abogado de grandes capos de la droga.

«No puedo dejar de ver una trágica vinculación entre ambos eventos. Una relación con la llegada del doctor Montesinos, quien ofendió a la conciencia moral del Perú, provocando el acortamiento del mandato presidencial», agregó Tudela.

El ahora ex funcionario se refirió así a la crisis desatada a mediados de setiembre en Perú por la difusión de una videocinta que mostró a Montesinos cuando presuntamente sobornaba a un legislador para afiliarlo al oficialismo.

Como reacción a la difusión de la videocinta en la televisión peruana, Fujimori decidió recortar su mandato de cinco años a sólo un año, hasta julio de 2001, y convocar a elecciones anticipadas tras una década en el poder.

«(El proceso electoral) no puede demorarse, pues traería una creciente inestabilidad política», dijo Tudela en su carta y dejó abierta una posible postulación a las presidenciales. Montesinos permaneció un mes en Panamá a la espera de un asilo político, pero el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso no sólo rechazó la petición, sino que le quitó vigencia a su visa de turista, expedida el 14 de setiembre, el día de la explosiva videocinta.

«Creo que Montesinos tiene interés particular que el tema de la ley de amnistía se discuta», dijo por su parte el Defensor del Pueblo, Jorge Santistevan, a periodistas.

¿Peligro de golpe?

Perú despertó ayer impactado con el retorno de Montesinos, aunque su paradero era desconocido.

Versiones de la radio local dijeron que aún permanecía en la base de la ciudad costeña de Pisco (a 250 kilómetros al sur de Lima) y otras indicaban que viajaba por tierra rumbo a la capital peruana.

El analista militar Enrique Obando cree que Montesinos regresó para presionar, bajo una falsa amenaza de golpe militar, la aprobación de reformas a las leyes de amnistía, a fin de librarse de eventuales cargos tras una década de permanecer en la sombra del poder y ser considerado como el hombre fuerte de Fujimori.

«Este es un acto de desesperación en medio de un total entrampamiento, porque los militares –léase Montesinos– no pueden irse limpios sin esas leyes y la oposición tampoco querrá permitir leyes que significan un altísimo costo social», explicó Obando.

Decenas de manifestantes, que gritaban lemas contra el gobierno y quemaban neumáticos en las calles, se enfrentaron ayer por la tarde a más de medio centenar de policías antimotines.

El Rasputín andino

Maestro de la intriga, este llamado Rasputín andino, a su llegada a la base aérea de Pisco, 250 km al sur de Lima en un avión que partió de Panamá, se sumergió en las sombras sin que nadie pudiera avistarlo.

Muchos lo comparan con Rasputín, el monje que tuvo gran influencia en la Rusia zarista; con Joseph Fouché, el ministro de policía de Napoleón que logró conservar su cargo con la Restauración de los Borbones en Francia; y más cercanamente con ‘el brujo’ José López Rega, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón y de la presidencia de su esposa María Estela Martínez de Perón («Isabelita») en los años setenta en Argentina.

Montesinos, quien en su juventud leyó profusamente a Maquiavelo, se ha movido entre el elogio del oficialismo y el rechazo total de los adversarios del régimen, que lo acusan de múltiples violaciones a los derechos humanos.

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