Wall Street en el negocio porno

Los grandes nombres de Wall Street se están lanzando con cada vez más fuerza al mundo del porno, aunque esta incómoda fuente de riquezas casi siempre se oculta en los pliegues de los balances.

Gracias a las nuevas tecnologías, revela ayer en New York Times, compañías como la General Motors, ATT y Time Warner están realizando ganancias cada vez mayores con la difusión de material erótico.

General Motors, por ejemplo, proporciona filmes para adultos a través su subsidiaria DirectTV a casi nueve millones de abonados que pagan más de 200 millones de dólares al año para recibir vía satélite, con el método «pay-per-view» (pague para ver) videos de contenido sexual.

ATT, la mayor compañía de comunicaciones norteamericana, ofrece programas eróticos mediante el canal de cable «Hot Network», donde los más de dos millones de abonados pagan diez dólares para asistir a «sexo verdadero y en directo, con personas reales: los actos no son simulados por actores». También es propietaria de una compañía que vende programas porno a los huéspedes de más de un millón de habitaciones de hotel en Estados Unidos. Time Warner es propietaria de una porción de la «In Demand», la mayor distribuidora en Estados Unidos de transmisiones «pay-per-view» donde las películas porno reditúan mucho más que los eventos deportivos. El volumen de negocios anual de la industria porno supera en Estados Unidos los 10.000 millones de dólares.

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