Muerte imprevista en un vuelo de 19.310 km

La clase económica mata a los pasajeros

Según los médicos, la joven –mortalmente afectada por una trombosis de las venas profundas durante el vuelo, en un avión de la compañía australiana Qantas– hubiera podido evitar el trágico fin tomando una aspirina antes de despegar.

La mujer, una empleada de las grandes tiendas Marks & Spencer, que debía casarse en poco tiempo, se sintió mal por el «síndrome de la clase económica» en la parte final del vuelo de 19.310 kilómetros. Al llegar al aeropuerto londinense de Heathrow se desplomó y murió antes de poder ser internada en un hospital.

El «síndrome de la clase económica» se debe a la larga permanencia en espacios estrechos, como justamente los puestos para sentarse en la clase turista de los aviones.

La autopsia practicada al cuerpo de Emma estableció como causa de su muerte la trombosis de las venas profundas (DVD): un coágulo formado en las piernas subió hasta el corazón y causó la llamada «muerte imprevista».

Farrol Kahn, un experto en muertes en vuelo, dirigió un llamado a las aerolíneas para que en el momento del embarque den una aspirina a todos los pasajeros.

«Con un módico gasto –subrayó Kahn– se podrían ahorrar muchas vidas y el dinero que el sistema sanitario gasta para los enfermos de DVD».

Mediante un vocero, Qantas subrayó que en la revista de a bordo se enumeran los riesgos vinculados a un largo viaje, y se invita a los pasajeros a mover las piernas y los pies durante algunos minutos cada hora de vuelo. Según los médicos, en cambio, la aspirina hubiera diluido la sangre y salvado a Emma.

«Nos dijeron –dijo la madre de la joven, Ruth– que nuestra hija murió por el tiempo excesivo que pasó sentada. Si todos sabían que la larga permanencia sentada puede causar embolia, ¿por qué no lo dicen antes?».

El novio y compañero de viaje de la joven, Tim Stuart, de 35 años, remarcó por su parte que Emma siempre había estado en óptimas condiciones físicas. «Era una persona en espléndida forma, muy deportiva y sobre todo no fumadora: todas cosas que habitualmente no pueden decirse de quienes sufren trombosis de las venas profundas», dijo.

Durante la estadía de tres semanas en Australia, Emma y su novio habían asistido a algunas competencias de las Olimpíadas de Sydney y luego habían viajado a Queensland, el estado de la Gran Barrera de Coral, donde practicaron lanzamiento con paracaídas y buceo. «Emma –concluyó Stuart– no era nueva en los largos viajes aéreos: juntos habíamos ido dos veces a Estados Unidos y una a las islas Barbados.

Al parecer este síndrome golpea de una manera imprevisible».

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