Bill Clinton le envió un mensaje a Kim Jong Il

Albright ovacionada en Corea del Norte

La primera reunión duró tres horas y las conversaciones fueron «sustanciales y muy útiles», dijo el vocero de Albright, Richard Boucher.

Durante el encuentro, Albright entregó a líder norcoreano un mensaje del presidente estadounidense Bill Clinton, en el que éste señala «la expectativa por el desarrollo futuro de las relaciones entre los dos países».

La visita había comenzado en un clima más bien frío, ya que acudió a recibir en el aeropuerto a la secretaria de Estado un vicecanciller, pero poco después el propio presidente norcoreano acudió a la residencia de Albright en Pyongyang y de inmediato se iniciaron las tratativas.

Estados Unidos y Corea del Norte están aún formalmente en guerra, porque después del armisticio que puso fin a la guerra de Corea de 1950-53 no se firmó ningún tratado de paz.

El viaje de Albright se produce, además, algunos días después de que Gran Bretaña y Alemania anunciaran durante la cumbre euro-asiática que se celebró recientemente en Seúl que querían establecer relaciones diplomáticas con Pyongyang. El primer país europeo que lo hizo fue Italia, en enero de este año.

Madeleine Albright, vestida de azul, llegó ayer de mañana al aeropuerto Sunan de Pyongyang, donde recibió un ramos de flores de un niño de ocho años.

El primer compromiso de la secretaria de Estado fue una visita al mausoleo de Kim Il Sung, padre de Kim il Jong y fundador de Corea del Norte.

En el mausoleo, Albright permaneció algunos minutos ante el cuerpo embalsamado del difunto «gran líder».

Posteriormente, la secretaria de Estado visitó un asilo infantil en el distrito de Rangnang, que sirve también como centro de distribución del Programa Alimenticio Mundial (PAM) para los víveres que el programa ofrece a Corea del Norte. El país se vio afectado en los últimos cinco años por una gravísima carestía y desabastecimiento que se debió sobre todo a inundaciones y sequías.

Después de haber bailado con los niños del centro, Albright volvió a su residencia oficial en Pyongyang, a la que por la tarde acudió el presidente norcoreano para proseguir las conversaciones.

Kim y Albright, quien lucía una gran aguja en forma de bandera estadounidense, se estrecharon las cuatro manos con calor antes de comenzar el diálogo y Kim Jong Il le dijo: «Estoy muy contento de que haya venido».

Kim se limitó a decir que «proceden de forma regular, sin interrupciones», mientras que Albright subrayó que ambos países «no están procediendo más de prisa, en el interés norteamericano». Entre otros temas, los dos políticos están discutiendo acerca de una posible visita del presidente Bill Clinton a Pyongyang y sobre las garantías solicitadas por Washington para retirar a Corea del Norte de la lista de los «países que sostienen el terrorismo».

Para las conversaciones norcoreanas-estadounidenses, Pyongyang había preparado una sala grande y lujosa en el Palacio Paekhawon, en el centro de la cual había una mesa enorme. En un lado de la mesa estaban Albright con cuatro consejeros, entre ellos el coordinador para la política norcoreana Wendy Sherman y el negociador Charles Kartman, mientras que enfrente estaban Kim Jong Il y tres de sus colaboradores más estrechos.

Antes de terminar esa jornada histórica, Albrigh y Kim Jong Il acudieron al gran estadio «Primero de Mayo» y junto a cien mil espectadores vieron la exhibición deportiva de cien mil muchachas y muchachos.

El público dedicó una ovación de tres minutos de pie a los dos políticos, en medio de fuegos artificiales.

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