Orden para matar al ex general Prats

Que un general protagonista del golpe de 1973 reconozca que el único que pudo dar la orden para asesinar al ex Comandante en Jefe del Ejército, Carlos Prats y su señora, en Buenos Aires el 30 de setiembre de 1974 es el desaforado senador vitalicio Augusto Pinochet, no hace sino confirmar una sospecha generalizada de los chilenos y da una nueva señal de cómo se está desmoronando lentamente el muro de impunidades que la dictadura militar construyó a su alrededor.

El que ahora impactó a la opinión publica fue el general (r) Ernesto Baeza Michelsen, segunda antigüedad del Ejército al momento del derrocamiento del presidente Allende, uno de los primeros en ser llamado a retiro por Pinochet, nombrado por éste algunos años a la cabeza de la Dirección de Investigaciones (policía civil), y hoy con demanda de extradición del juez español Baltasar Garzón.

«Pinochet. El era el superior de todos en el Ejército y en un ejército nadie se manda solo» respondió el general Baeza cuando la revista colombiana Semana le preguntó: ¿Quién debe haber dado las órdenes de atentar contra el general Prats?, como parte de una larga entrevista difundida ayer por la edición electrónica de esa publicación.

El ex oficial de 83 años aseveró que si a Pinochet el tribunal argentino que investiga el caso lo considera culpable «debiera ir a la Justicia si sus responsabilidades son probadas», porque «todos los culpables de crímenes deben ser juzgados. Pero tienen que probarlo. Baeza señaló a la revista colombiana que «desde el principio Pinochet se rodeó de un círculo hermético que lo aconsejaba y al cual él le comentaba sus decisiones. Todos los otros generales fuimos quedando fuera. El creó su propio aparato de seguridad, la DINA, y Manuel Contreras era su hombre de confianza que lo obedecía ciegamente».

El abogado querellante y diputado socialista Juan Bustos, en conversación exclusiva con LA REPUBLICA consideró positivo que «diferentes generales estén reconociendo lo que realmente ocurrió en su época. Ya el general Matthei (miembro de la Junta Militar) reconoció el intento de desconocer el triunfo del No en el plebiscito del 88 y sacar el Ejército a la calle, y ahora Baeza está reconociendo también lo que todo el mundo presumía, que Pinochet había mandado matar a Prats. No podía ser de otra manera, dado el grado que tenía el general Prats. Esto viene a acreditar algo que ya estaba en la conciencia de todos los chilenos».

Por su parte, el diputado demócratacristiano Tomás Jocelyn-Holt declaró a este corresponsal que lo afirmado por el general Baeza «es algo obvio, porque tiene que ver con la verticalidad del mando y las características que tenía el mando de Pinochet sobre todo al comienzo del gobierno militar. Es impensable una operación que involucre a las fuerzas de inteligencia chilenas que no haya tenido control de parte de la superioridad del Ejército».

En cuanto a los efectos que la declaración de Baeza pueda tener en el juicio por el asesinato de Prats, Jocelyn-Holt recordó que la participación de Arancibia Clavel «está determinada, la intervención de la DINA también, pero podría reforzar la posibilidad de una petición formal de extradición de Pinochet, porque hay vínculos que se pueden establecer. En el proceso de más de diez años hay bastantes pruebas acumuladas».

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