Opinion Internacional

Guerra caliente en el río frío

El nombre surgió de la nada para adquirir de repente notoriedad mundial. Hace pocos días muy poca gente fuera del Líbano había oído hablar del campo de refugiados palestinos de Nahr al Bared (río frío en árabe) en donde un ignoto grupúsculo armado presuntamente vinculado a «Al Qaeda» autodenominado «Fatah al Islam», enfrentó al ejército libanés, creando una crisis aguda en la ya de por sí compleja y conflictiva situación libanesa. ¿ Cómo estalló la violencia?

Rami Khouri lo detalla en el «Daily Star» de Beirut : » La lucha en Trípoli estalló luego de que las fuerzas de seguridad persiguieron a una banda de Fatah al Islam que había robado un banco, pero la confrontación era inevitable en vista de la creciente amenaza representada por estos militantes. Muchos libaneses culpan a Siria por incitar a Fatah al Islam a mantener al Líbano en una situación tensa. Siria rechaza la acusación. Los acusadores libaneses insisten en que Siria trata de sabotear la creación de un tribunal internacional para juzgar a los asesinos del exprimer ministro libanés Rafic Hariri y a otros en los últimos dos años. La culpabilidad por la explosión de dos bombas que explotaron en Beirut el domingo y el lunes también es atribuida por muchos a Siria como parte de su campaña de desestabilización. Una investigación de las Naciones Unidas de los asesinatos de Hariri y de otros libaneses ha señalado como culpable a Siria, pero sus conclusiones finales, y las evidencias que se espera sean reveladas, solo serán conocidas dentro de algunos meses.»

«Es difícil decir qué es lo que Fatah al Islam representa. Es un pequeño grupo disidente de la organización Fatah al Intifada que fue creada para oponerse a la organización Fatah de Yasser Arafat. Tiene su sede en Siria y cuenta con el apoyo del gobierno de ese país. Sin embargo, Fatah al Islam no es un grupo palestino tradicional, sino una organización islamista militante de las muchas que han surgido en el Medio Oriente desde la aparición de Al Qaeda de Osama bin Laden. Aunque está dirigida por exguerrilleros palestinos, los combatientes de Fatah al Islam proceden de media docena de países árabes, y algunos asiáticos. Los principales grupos palestinos en el Líbano, como Fatah, Hamas y la OLP se oponen abiertamente a él y lo ven como una amenaza tanto para los propios palestinos como para la estabilidad del Líbano.»

Por su parte, el veterano corresponsal del diario «La Vanguardia» de Barcelona en Beirut, Tomás Alcoverro, advierte del peligro de la extensión del conflicto a otros campos de refugiados palestinos en el Lìbano. El periodista español señala que tanto en Badawi como en el populoso campo de refugiados de Ain el Helue, en el sur, se organizaron manifestaciones de protesta y como es habitual, se quemaron neumáticos en las calles en solidaridad con Nahr al Bared. Añade Alcoverro que «este explosivo episodio ha puesto a flor de piel el grave problema de la presencia de los refugiados palestinos desprovistos de derechos elementales, sin acceso a muchos puestos de trabajo que les están prohibidos y sin protección social. Como la gran mayoría de estos 400.000 refugiados son musulmanes suníes, su integración desequilibraría, aún más, la estructura de este estado confesional. Si en algo están de acuerdo casi todos los libaneses es en rechazar su implantación. Con la voluntad del gobierno de acabar con Fatah al Islam y con la promesa de sus guerrilleros de combatir hasta la última gota de su sangre, continúa este enfrentamiento con repercusiones en todo el país.»

Después de tres días de combates y de una precaria tregua, el Ministerio de Defensa libanés dijo que unos 50 guerrilleros de Fatah al Islam fueron muertos mientras el Comité Internacional de la Cruz Roja han estimado que entre 13 y 15.000 refugiados escaparon de Nahr al Bared desde el comienzo de las hostilidades una semana atrás.

Muy pocas voces se alzaron a favor de Fatah al Islam aunque no faltaron las críticas al gobierno sea por actuar con demasiada dureza y sin tener en cuenta a los civiles atrapados entre dos fuegos o por no actuar con suficiente energía. Respondiendo a las críticas de la oposición, el influyente periodista Issa Goraieb, director del diario «L´Orient le Jour» escribe en un editorial : «No se puede reprochar al gobierno que no gobierne cuando al mismo tiempo se hace todo lo posible por impedirle gobernar. La oposición aliada a Damasco no puede lamentarse de la supervivencia de islas de ausencia de derecho y de inseguridad cuando ella pretende reducir la zona de autoridad del estado a una isla.»

Más explícito todavía es el Movimiento de la Izquierda Democrática que en un manifiesto reseñado en «L´Orient le jour» acusa claramente al régimen sirio de «desencadenar una nueva ola de terrorismo y de crímenes utilizando grupos de asesinos enviados a distintos lugares del país para cometer crímenes, como en Achrafieh y en Verdun, tomando como blancos a los ciudadanos y a la economía libanesa.»

¿Hasta dónde llegarán las hostilidades? ¿ Será éste un mero episodio que terminará sin mayores consecuencias? Siria, que aparentemente está detrás de Fatah al Islam, por una parte, está interesada en desestabilizar al gobierno libanés, pero por otra, quiere que en la elección presidencial de setiembre sea electo su candidato cristiano Michel Aoún. Sin duda, se trata de un juego peligroso, porque todo el escenario político está armado para una nueva guerra civil, que podría estallar por un incidente inesperado que escape al control de sus manipuladores políticos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje