El presidente Kirchner apoyó la candidatura de la primera dama
En una entrevista exclusiva a la porteña radio Continental Kirchner declaró: «Si (Cristina) fuera la candidata, no tengo ninguna duda que podría realizar un paso superador muy importante para Argentina».
«Tengo una gran admiración por Cristina», dijo el mandatario sobre su esposa, a quien atribuyó cualidades como «la inteligencia, la bondad, la experiencia y su capacidad de reflexión y estudio».
A pesar de la vehemencia de Kirchner, de 57 años, el oficialismo aún no definió si Cristina (54) será la candidata o si el presidente buscará su reelección por cuatro años en los comicios del 28 de octubre.
«Será Cristina o seré yo o seré yo o será Cristina», viene sosteniendo Kirchner con evasivas, cuando las encuestas pronostican amplio triunfo del oficialista Frente para la Victoria en las presidenciales.
Aunque algunos especulan que se acerca el fin del suspenso, el plazo último para presentar las candidaturas es 40 días antes de la elección.
Para festejar sus cuatro años en el poder, Kirchner encabezará el viernes junto a Cristina un acto en la ciudad de Mendoza (1.000 km al oeste de Buenos Aires) al conmemorarse 197 años de la conformación del primer gobierno patrio en 1810.
El mandatario, un peronista progresista, se mostrará allí junto al gobernador de Mendoza, Julio Cobos, quien se vislumbra como candidato a vicepresidente de la fórmula oficialista.
Dirigente de la opositora Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata), Cobos es uno de los gobernadores ‘radicales K’, llamados así por impulsar una alianza con Kirchner, a diferencia de la opositora conducción partidaria que respalda la candidatura presidencial del ex ministro de Economía Roberto Lavagna.
El jefe de Estado sorprendió esta semana al conceder dos entrevistas radiales, rompiendo la resistencia a hablar con la prensa de la que hizo gala en lo que va de su mandato, que comenzó el 25 de mayo de 2003 y termina el 10 de diciembre.
Tras haber llegado al gobierno cuando Argentina aún sufría los efectos de la crisis de 2001, la peor en un siglo, Kirchner tiene para mostrar índices positivos de la economía tras 52 meses de crecimiento sostenido y un aumento anual del Producto Bruto Interno de 8,9% en promedio desde 2003.
Con una sensible reducción de la desocupación, la pobreza y la indigencia, el aumento del costo de vida aparece como una de sus máximas preocupaciones, al punto que se acusa al gobierno de manipular los índices para intentar disimular la inflación real.
Puede exhibir además un fuerte superávit fiscal y el aumento de las reservas internacionales a un nivel récord de 40.000 millones de dólares.
Argentina canceló en enero de 2006 su deuda con el Fondo Monetario Internacional por 9.500 millones de dólares, a 10 meses de haber puesto fin al ‘default’ de bonos en mora desde diciembre de 2001 por 81.800 millones de dólares con una quita de hasta el 75% y con una adhesión del 76,15%.
Pero aún debe unos 6.500 millones de dólares a las naciones ricas del Club de París.
Según la consultora privada «Poliarquía Consultores», la imagen positiva de Kirchner se ubica actualmente en el 57%, similar a abril pero 10% más bajo que en mayo de 2006.
Los expertos destacan la fuerte imagen positiva pese a los embates que sufrió en las últimas semanas, que atribuyen al año electoral.
Así, llegaron a Buenos Aires los ecos de una reciente crisis institucional en la patagónica provincia de Santa Cruz, en el extremo sur del continente y bastión histórico de Kirchner, que se desató por una prolongada huelga docente.
El gobierno está siendo salpicado además por el ‘Skanska-gate’, un escándalo por los presuntos sobornos en la construcción de un gasoducto que alcanzó a funcionarios, aunque Kirchner insiste en que se trata de «un caso de corrupción entre privados» en el que no está involucrado el Estado. *
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