En un 0,5% se flexibilizó el uso del superávit fiscal para financiar gasto social
Luego de entrar en medio de una ovación, que duró más de tres minutos, la mandataria chilena inició su discurso reconociendo que este último año ha sido intenso con «luces y sombras» pero que pese a ello, hoy «hay más chilenos y chilenas que trabajan, que se educan y que salen de la pobreza». Lo primero que mencionó, fueron los problemas del Transantiago, reforma que calificó como una «experiencia mala y frustrante». Para corregirlos, anunció el envío de dos proyectos de ley al Parlamento, uno creando la Autoridad Metropolitana del Transporte, y el otro, un administrador interventor que actuará cuando caduque un contrato por incumplimiento. Finalmente, solicitó a los parlamentarios, que autoricen los recursos (290 millones de dólares) necesarios para este año y Bachelet confirmó que las tarifas no subirán hasta que el sistema no funcione completamente. A reglón seguido hizo el anuncio más esperado: reducir de 1% a 0,5% del PIB la regla de ahorro del superávit fiscal a partir del 2008, medida que es posible gracias a las favorables condiciones económicas que vive el país. Lo anterior, permitirá que 650 millones de dólares sean destinados a educación. En salud, se construirán nuevos hospitales con una completa implementación y se incluirán nuevas patologías en el plan AUGE. En materias laborales y previsionales, se espera el apoyo del Congreso para apoyar la reforma previsional y así garantizar pensiones mínimas para terminar con la pobreza del adulto mayor. También de aprobarse esta reforma, los fondos provisionales de los chilenos podrán invertirse hasta en un 45% en el extranjero. Uno de los anuncios más esperados era en la reformulación de las deudas habitacionales que actualmente afligen a muchos chilenos. Ahora, los deudores de viviendas de mala calidad, que están dañadas, tendrán una condonación automática de sus deudas y dos de los bancos que controlan la mayoría de esas deudas, deberán repactar los compromisos a tasas más bajas. En momentos en que explicaba las nuevas medidas para mantener la seguridad ciudadana, fue interrumpida por cinco personas, deudores habitacionales, quienes manifestaron su disconformidad por las medidas tomadas en esa materia. Sin embargo, la mandataria, expresó que «»hemos buscado una solución a su problema» y luego hizo hincapié en que en democracia existe libertad de expresión pero que este era un acto solemne: «Exijo respeto» señalo fuerte. Luego siguiendo con la cuenta presidencial, hizo notar la importancia de desarrollar nuevas energías y que Codelco, será el eje de una nueva planta de GNL en el norte de Chile. En el discurso, llamó a la Concertación a no perder de vista el compromiso de lealtad que tiene con los chilenos y a la oposición a no transgredir el límite del respeto y la responsabilidad. Termino su discurso, reiterando el compromiso de Chile por la integración de América del Sur mejorando las relaciones con los vecinos inmediatos (Perú, Bolivia y Argentina) y fortaleciendo el Grupo de Río, «pues sin el fortalecimiento de la democracia, la integración económica no tiene sentido». Consultado sobre el tenor del discurso, el embajador del Uruguay en Chile, Carlos Pita, consideró que la flexibilización de la regla del superávit fiscal contribuirá de todas formas a la liberación de recursos que permitan la solución de problemas sociales, educacionales y de infraestructura que afectan a Chile. «Sin duda alguna, fue un discurso lleno de energía y fe en Chile, en su crecimiento y fortalecimiento como país mejorando la calidad de vida de sus habitantes», afirmó el diplomático. *
Enfrentamientos
Treinta y un manifestantes fueron detenidos ayer en enfrentamientos con la policía mientras la presidenta Michelle Bachelet entregaba la segunda cuenta pública de su gestión ante el Congreso, informó el Ministerio del Interior.
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