
La salida del jefe de los espÃas, Fernando de Santibañes de la jefatura de la SIDE, fue la señal con la que Fernando de la Rúa abrió nuevamente el juego a su socio en la coalición, lo que no implica que no subsistan recelos en el liderazgo y no escasas insatisfacciones por la decisión presidencial de concretar el relevo más pedido cuando regrese de España, a donde viaja esta semana por cuatro dÃas.
En un verdadero juego de las equivocaciones, el presidente hizo anunciar la renuncia de Santibañes, que se proclamó abiertamente contrario a que se mantenga la Alianza, pero luego le estiró el plazo hasta encontrar un relevo “debido a la situación en Medio Oriente” y dado que en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, habrÃa “células dormidas” de fundamentalistas islámicos y el peligro de un nuevo atentado antijudÃo como el de la embajada de Israel, 1992, o el de la Amia, 1995.
Tanta parsimonia provoca irritaciones y hasta el columnista Claudio Escribano en “La Nación”, que tiene una larga amistad con De la Rúa, criticó duramente al presidente por sus señales contradictorias.
De la Rúa denunció la existencia de una conspiración golpista que se encarga de difundir rumores sobre que no llega al final de su mandato o que convocará a Domingo Cavallo, siempre un preferido del establishment, para que saque de su largo letargo a la economÃa.
La idea de un anticipo de las presidenciales para 2001, cuando se elija el nuevo Senado y la mitad de la Cámara baja, es una hipótesis de trabajo en el peronismo bonaerense que busca colocar en la casa rosada al gobernador Carlos Ruckauf. A éste se le atribuye haber alertado a sus cuadros para que “se preparen para gobernar”, pero lo ha desmentido. Un supuesto comando “Montoneros” firma pintadas callejeras pidiendo la dimisión del gobierno.
Tantos rumores, una suerte de impericia del poder, las rencillas dentro del radicalismo o en el seno de la Alianza, reclaman antes que nada calmar las aguas polÃticas en el oficialismo, lo que es posible intentarlo con la salida definitiva de Santibañes y el ingreso de cuadros del Frepaso a funciones de gobierno para mostrar que la Alianza vive.
El presidente mantiene fricciones muy duras con el jefe del radicalismo, Raúl AlfonsÃn, a quien le niega hace más de dos semanas, una audiencia con la plana mayor de la Unión CÃvica Radical. Algunas declaraciones de AlfonsÃn sobre le “perversa convertibilidad”, han molestado al presidente y a varios ministros, entre ellos el crecientemente importante jefe del gabinete, Chrystian Colombo.
Ministros, radicales y frepasistas, cuestionan soto voce al presidente por el papel que le otorga en su asesoramiento a su hijo Antonio, cabeza de un grupo influyente, los “shushi” o “juventud antoniana”, que jugó un papel en la última reestructuración ministerial que precipitó el portazo de Chacho.
La denuncia sobre la existencia de “golpismo”, la hizo De la Rúa ante mil jóvenes del radicalismo bajo influencia de los “shushis”.
Sin calma polÃtica la economÃa tendrá como mal valor agregado las perturbaciones de sus propias dificultades. El titular de la cartera, José Luis Machinea, es objeto también de campañas de intrigas sobre su dimisión, que hacen mella además en el incremento del riesgo paÃs y la caÃda de los bonos y tÃtulos argentinos en el exterior.
Funcionarios de la cartera económica temen que en la semana pueda producirse un “golpe de los mercados”, compra de divisas a granel para provocar una devaluación. Acaso todo sea producto del momento de confusión y dificultades para que la economÃa crezca. Veremos.
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