Fiscal general de EEUU podría recibir un voto de censura
Tras la renuncia de Paul Wolfowitz al Banco Mundial, las miradas se vuelven hacia otro personaje cercano al presidente George W. Bush, el fiscal general Alberto Gonzales, que podría recibir la próxima semana un voto de censura simbólico del Senado estadounidense.
En el medio de una polémica desde febrero a causa del despido de ocho fiscales federales el año pasado, una decisión legal pero que podría haber sido una purga política orquestada por la Casa Blanca, Gonzales, que cuenta con el respaldo inquebrantable de Bush, parece haber pasado el ojo del huracán.
El lunes, la renuncia de su adjunto, Paul McNulty, oficialmente para encontrar un empleo que le permita financiar los estudios d Gonzales e sus hijos, confirmó que el secretario de Justicia estadounidense no piensa abandonar el cargo.
Al día siguiente de la salida de su adjunto, Gonzales reiteró que permanecerá en su puesto, al recordar sus tres prioridades que repite desde hace meses: proteger a su país del terrorismo, las calles de la criminalidad y a los niños de los pedófilos.
Pero en paralelo, un ex número dos del Departamento de Justicia, James Comey, reveló a estupefactos senadores cómo Gonzales, entonces responsable de los servicios jurídicos de la Casa Blanca, se reunió en marzo de 2004 con el entonces secretario de Justicia John Ashcroft para instarlo a que apoyara las escuchas telefónicas sin mandato de un juez.
Estas escuchas, instauradas por Bush tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, se aplicaron a las comunicaciones entre Estados Unidos y el extranjero. *
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