Escándalo de corrupción impacta al gobierno de Néstor Kirchner
La Justicia argentina comenzó a examinar el grado de responsabilidad que pudieran tener una veintena de funcionarios, entre ellos un secretario de Estado, en el llamado ‘Skanska-gate’, un escándalo de corrupción que impacta en el Gobierno.
El desfile de ejecutivos empresarios y funcionarios por dos juzgados investigadores, uno del fuero Federal y otro del fuero Económico, será lento y paulatino en los próximos meses, dijo una fuente de los Tribunales.
Mientras tanto, cada día aparecen nuevas revelaciones periodísticas del caso de fraude fiscal y presuntos sobornos pagados por la empresa sueca Skanska en la licitación para ampliar un estratégico gasoducto.
Las últimas desgrabaciones que dispone la Justicia de conversaciones registradas en computadoras de ex directivos de la compañía golpean a hombres del Gobierno del sector de planificación y financiamiento de obras públicas.
La publicación en los diarios de las desgrabaciones le han dado al caso el aspecto de un ‘Watergate’, en el que aún es imposible determinar hasta dónde llegarán las acusaciones y si alcanzarán o no a los más altos niveles del Gobierno.
El presidente Néstor Kirchner intentó esta semana cortar por lo sano y echó a dos de los investigados, el director de Fideicomisos del estatal Banco Nación, Néstor Ulloa, y el jefe del Ente Regulador del Gas (Enargas), Fulvio Madaro.
Pero el fiscal Carlos Stornelli acaba de solicitar que sea indagado también el secretario de Energía del gobierno, Daniel Cameron, entre una veintena de funcionarios del ministerio de Planificación, del Enargas y de los Fideicomisos Banco Nación, la entidad financiera más grande del país.
«El caso ha paralizado los emprendimientos públicos en el área de energía», admitió una fuente empresarial, según la cual los funcionarios tienen temor de firmar nuevas autorizaciones de obras. *
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