Escrito por: Bogotá, AFP

La ola de violencia desatada por la guerrilla izquierdista y los paramilitares de extrema derecha en diversas regiones de Colombia, que la semana pasada dejó más de 100 muertos, planea sobre las elecciones regionales del próximo domingo, aunque el gobierno garantizó su “normal celebración ” en todo el paÃs.
Esos grupos armados –que recrudecieron sus ataques en los departamentos de Antioquia, Chocó (noroeste) y el cocalero de Putumayo (sur, en la frontera con Ecuador y Perú)– han asesinado en los últimos seis meses a cinco dirigentes polÃticos y secuestrado a diez, entre ellos cuatro alcaldes, según la Federación Colombiana de Municipios.
La legisladora Zulema Jattin, del opositor Partido Liberal, fue capturada el sábado por al menos dos hombres cerca de la caribeña ciudad de MonterÃa (920 km al norte de Bogotá), pero no está claro aún si la acción fue obra de los guerrilleros, los paramilitares o los delincuentes comunes.
El presidente de la Federación de Municipios, Gilberto Toro, declaró a la prensa que “indudablemente los grupos armados quieren controlar estratégicos territorios del paÃs y para ello están presionando a los polÃticos y a los electores”. Unos veinte millones de ciudadanos están habilitados para escoger de entre unos 150.000 candidatos a 1.096 alcaldes, incluido el de Bogotá, y 32 gobernadores departamentales, asà como a los concejales y diputados provinciales.
Los candidatos cerraron sus campañas este domingo, en medio de una notoria apatÃa ciudadana y el temor de que los guerrilleros y los paramilitares intensifiquen sus acciones violentas.
Toro ha pedido en diversas ocasiones al gobierno del presidente colombiano, Andrés Pastrana, garantizar el trámite pacÃfico de los comicios y dar seguridades de que los grupos armados no presionarán a los electores.
Un funcionario del ministerio del Interior señaló este domingo a la AFP que las elecciones se celebrarán “en todo el paÃs”, incluso en las regiones azotadas por la violencia y en el área desmilitarizada de 42.000 km
Según las autoridades, el plan de seguridad será más riguroso en las regiones del noroeste y el suroeste del paÃs, asà como en el selvático Putumayo, donde se han registrado en los últimos dÃas las sangrientas incursiones de los rebeldes de las FARC y los paramilitares, con un saldo indeterminado de vÃctimas y el éxodo de más de 4.000 campesinos.
Desde hace un mes, las FARC han llamado a un paro armado en Putumayo, la provincia que más coca produce del paÃs. En los últimos dÃas la violencia ha recrudecido en esa zona de Colombia, donde centenares de familias huyen como pueden del terror de la guerra.
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