Escrito por: Bogotá, AFP

La puesta en marcha antes de fin de año del Plan Colombia, implementado con apoyo estadounidense para desmantelar el narcotráfico, sembró en las cancillerÃas latinoamericanas el temor de una generalización de la violencia en momentos en que los combates en Colombia ya dejaron más de 100 muertos desde el miércoles y acentuaron la huida de refugiados a Ecuador y Panamá.
Lanzado por el presidente Andrés Pastrana, el Plan Colombia fue recibido como una “declaración de guerra” por los dos mayores grupos guerrilleros izquierdistas: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-doce mil hombres) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN-600 hombres). Ambas organizaciones operan en las zonas cocaleras y son acusadas por el Ejército de sacarle dinero a los traficantes de drogas.
La ayuda de Washington al Plan será de 1.390 millones de dólares; incluye el suministro de 60 helicópteros para fumigar los plantÃos de coca y el envÃo de hasta 500 asesores.
Colombia es el mayor productor mundial de cocaÃna con 520 toneladas anuales. El 90% de esa producción es dirigida a Estados Unidos.
Los éxitos logrados en los últimos diez años por Perú y Bolivia en la lucha contra las drogas acentuó la cultura de la coca en Colombia. En las capitales latinoamericanos existe un temor de que el éxito del Plan Colombia conduzca a que los narcotraficantes comiencen a operar en los paÃses vecinos.
Brasilia puso en práctica el mes pasado la Operación Cobra para reforzar con agentes antidrogas la vigilancia militar de la Amazonia.
Preocupados por la extensión del conflicto, los 27 ministros de Defensa de las Américas se reunieron la semana pasada en Manaos, Brasil, y, salvo el de Estados Unidos, William Cohen, no apoyaron explÃcitamente el Plan Colombia.
Perú y Brasil, que respectivamente tienen 1.625 y 1.645 kilómetros de frontera con Colombia en zonas amazónicas de difÃcil acceso, están de momento menos preocupados por el Plan Colombia y la guerra civil.
En cambio en Panamá la inquietud ganó al gobierno de la presidenta Mireya Moscoso. Una sangrienta incursión de los paramilitares derechistas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el pueblo panameño de Nazareth, provocó hace una semana la muerte de una niña y condujo a Panamá a anunciar el sábado la militarización de esa área.
En una reunión mantenida el sábado en Cartagena de Indias, al norte de Bogotá, Moscoso le expresó a Pastrana su preocupación por el riesgo de que el conflicto se extienda a su paÃs en donde más de un millar de desplazados por la violencia ya encontraron refugio.
Ecuador ya siente en carne propia las consecuencias de la guerra civil de su vecino. Más de 2.000 campesinos e indios cruzaron los 586 kilómetros de frontera.
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