Nueva jornada de ataques aéreos en la "franja de seguridad" libanesa

Israel amenaza con "hacer arder la tierra del Líbano"

«La tierra del Líbano arderá» si Hezbolá (el Partido de Dios) se atreve a lanzar cohetes «katiusha» sobre Galilea, aseguró Levy mientras el premier Ehud Barak reunió el Consejo de Defensa en Tel Aviv para examinar la situación y decidir los posibles nuevos pasos israelíes.

La ofensiva militar israelí contra el sur del Líbano se desencadenó en la noche del pasado martes, como represalia por el asesinato de cinco militares perpetrado hace una semana (al que el martes se añadió otro más) por ataques de Hezbolá.

Los ataques de Tel Aviv destruyeron completamente tres centrales eléctricas del sur del Líbano y causaron 20 heridos.

Según informó la radio estatal israelí, el Consejo de Defensa (del que forman parte 10 ministros) decidió mantener suspendida la decisión de lanzar nuevos ataques contra objetivos civiles en el sur del Líbano.

El consejo confirmó también el estado de emergencia proclamado anteayer en el norte de Israel, las zonas potencialmente expuestas a posibles ataques misilísticos de Hezbolá.

Los expertos no descartan que Tel Aviv esté buscando una forma para responder a los ataques de la guerrilla chiíta en la franja de seguridad pero, al mismo tiempo, sin poner en peligro total las negociaciones con Siria, país «protector» de Beirut y cuyas tropas ocupan suelo libanés.

Tel Aviv y Damasco volvieron a dialogar en diciembre de 1999 tras cuatro años de parálisis. Sin embargo, la nueva tensión en el sur del Líbano hizo que se congelasen a mediados de enero.

Las cazas israelíes lanzaron ayer su primer ataque contra presuntos objetivos de Hezbolá en el poblado de Zaoutar, en el sector central de la «franja de seguridad», sin causar muertos ni heridos.

Al mismo tiempo, la artillería israelí y la de su aliado, la milicia cristiana del Ejército del Sur del Líbano (ELS), dejaron sentir sus morteros en la misma zona e hirieron a una mujer.

Ya durante la noche, cuatro estudiantes resultaron heridos en Tiro, a unos 80 kilómetros al sur de Beirut, cuando los misiles israelíes centraron el apartamento y siguieron bombardeando el poblado de Ai Boussouar, al sureste de Sidón.

Mientras tanto, y ante el temor de posibles represalias por parte de Hezbolá, los colonos israelíes de las zonas cercanas a la frontera entre Líbano e Israel permanecieron en los refugios, como se les ordenó antes de poner en marcha la ofensiva.

Sin embargo, ningún «katiusha» cayó hasta ahora en Galilea, un hecho que los observadores interpretan como la intención de la guerrilla chiíta de respetar el acuerdo no escrito de abril de 1996 que estipulaba la prohibición a las partes en lucha de atacar a civiles.

Los países árabes denunciaron duramente la fuerte agresión israelí contra el Líbano. Fayez Al-Sayegh, director de la agencia de prensa oficial siria Sana, afirmó que ésta «demuestra cómo Barak sólo cumple sus amenazas y no respeta su voluntad declarada de hacer la paz con los países vecinos».

Los países del Golfo Pérsico también condenaron unanimemente la agresión israelí y acusaron a Tel Aviv de buscar el naufragio del proceso de paz. Asimismo, solicitaron a Estados Unidos que presione al gobierno israelí para que cesen los ataques.

Arabia Saudita emitió un comunicado en el que pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que adopte medidas para hacer que Israel abandone sus ataques y que Estados Unidos y Rusia se erijan como garantes del proceso de paz. «Esta irresponsable ofensiva pone en peligro el proceso de paz y pone a toda la región frente a graves peligros», añadió el comunicado saudí al que se sumaron los gobiernos de Kuwait, Bahrain, Emiratos Arabes Unidos, Omán y Yemen.

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