Países árabes reducirán sus relaciones con Israel
El Cairo, AFP
Los participantes a la cumbre árabe, 15 jefes de Estado de un total de 22 países miembro de la Liga Arabe, culminaron la noche de ayer su primera jornada de trabajo, marcada por el endurecimiento del discurso hacia Israel, cuyo ejército mató ayer a cinco palestinos.
En su último boceto, la resolución final de la cumbre, que la noche del sábado será examinada por los ministros de Relaciones Exteriores, da a cada país la posibilidad de elegir las medidas convenientes respecto de sus relaciones con el Estado hebreo.
Libia se retiró de la cumbre ayer para protestar contra ese proyecto que, en su opinión, no llama claramente a romper las relaciones con Israel.
El dirigente libio, Muammar Kadafi, cuyo país estaba representado por su delegado permanente ante la Liga Arabe, había decidido boicotear la reunión, prediciendo que no adoptaría ninguna medida seria contra Israel.
La víspera, el primer ministro israelí, Ehud Barak, amenazó con suspender el proceso de paz inmediatamente después de la reunión panárabe, si no cesa la violencia en los territorios.
El presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, sostuvo ayer en El Cairo que «la Intifada de (la mezquita) de Al-Aqsa continuará y triunfará», en declaraciones a la televisión egipcia.
Israel consideró que el discurso de Arafat está hecho de «provocaciones sin fundamento hacia Israel», indicó el portavoz del gobierno, Nachman Shaí.
Otros participantes en la cumbre condenaron en muy duros términos a Israel.
El príncipe heredero saudita, Abdalá Ben Abdel Aziz, reclamó «la suspensión de cualquier relación con el Estado hebreo». Además, su tono fue particularmente duro contra Estados Unidos, responsabilizándolo del «derrumbe» del proceso de paz.
«Algunos círculos en Israel interpretaron erróneamente la posición árabe y no lo evaluaron correctamente. No somos una nación (árabe) débil que sólo tiene una opción. Somos una nación que eligió la paz, luego de haber agotado su fuerza y capacidad», dijo el presidente egipcio, Hosni Mubarak.
«Hemos elegido la paz, pero la paz de los fuertes. La paz de los débiles significa perder» los territorios ocupados por Israel, afirmó el jefe de Estado sirio, Bachar al Assad.
Según el proyecto de resolución final, del cual la AFP obtuvo una copia, la cumbre árabe pedirá a la ONU la creación de un Tribunal Penal Internacional para juzgar a «los criminales de guerra israelíes, autores de matanzas de palestinos y de árabes en los territorios ocupados» y «garantizar la protección del pueblo palestino».
También pedirá la «creación de una comisión de investigación internacional imparcial, en el marco de la ONU, que presentará su informe al Consejo de Seguridad».
En Indianápolis, Estados Unidos, el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert, dijo que Arafat y Barak «deben hacer más» para detener la violencia en la región y recordó que así lo había reclamado el jueves y viernes el presidente estadounidense, Bill Clinton.
En Moscú, el presidente ruso Vladimir Putin afirmó que Rusia está «dispuesta a cooperar» con los países árabes con miras a un acuerdo en Medio Oriente, en un mensaje dirigido a la cumbre árabe.
Pero en el terreno, la violencia seguía prevaleciendo, dejando ayer cinco muertos y más de 200 heridos en la Franja de Gaza y en Cisjordania, durante manifestaciones de apoyo a la Intifada.
Estas muertes elevan a 128 la cantidad de decesos (108 palestinos, 12 árabes israelíes, siete israelíes judíos y un soldado druso del ejército israelí) desde el estallido de la violencia, el 28 de setiembre, luego de la visita que el jefe de la derecha israelí (oposición), Ariel Sharon, efectuó a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.
Los enfrentamientos dejaron unos 4.000 heridos, en su inmensa mayoría palestinos.
En Sanaa, casi un millón y medio de yemenitas manifestaron ayer para expresar su respaldo a los palestinos y reclamar decisiones firmes en la cumbre árabe de El Cairo.
También se registraron manifestaciones de apoyo en El Cairo y en Damasco.
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