Crisis en Medio Oriente dividió a la ONU y a la UE
Nueva York, ANSA
La crisis en Medio Oriente dividió a las Naciones Unidas y Europa al obtener los palestinos una resolución de condena a Israel por el «uso excesivo de la fuerza» que, sin embargo, obtuvo en la votación de la Asamblea General un número excepcionalmente bajo para un documento sobre el tema.
«Fue un error llevar esta resolución al recinto en medio de una crisis mundial y presentar una resolución que corre el riesgo de minar el proceso de paz», declaró Richard Holbrooke, embajador de Estados Unidos ante la ONU, que votó en contra de esta resolución junto a Israel y cuatro pequeños estados insulares del Pacífico: Micronesia, Nauru, Palau y Marshalls.
Un total de 46 naciones, entre ellas, Italia, y seis de los 15 países de la Unión Europea se abstuvieron, mientras que otros 40 países no votaron.
La resolución es la tercera adoptada por la ONU en tres semanas de violencia luego de la del Consejo de Seguridad, y la segunda, muy pesada para Israel, de la Comisión para los Derechos Humanos, con sede en Ginebra, que aprobó la institución de una comisión investigadora de los hechos de violencia.
En Jerusalén, el Ministerio de Relaciones Exteriores definió el documento como «totalmente unilateral» porque Europa ignora el linchamiento de dos soldados en Ramalá y la destrucción de sitios sacros del judaísmo en Nablus y Jericó.
En las horas que precedieron al voto de las delegaciones de la Unión Europea bajo la presidencia de Francia, se intentó suavizar el texto para arribar a una resolución más equilibrada: el bosquejo final aprobado incluye un llamado a las partes en conflicto para poner en marcha los acuerdos de Sharm el Sheik y el relanzamiento del proceso de paz.
En el momento del voto, el viernes por la noche, sólo nueve de los miembros de la Unión Europea (Austria, Bélgica, Francia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y España) avalaron el documento definitivo.
Seis miembros de la UE se abstuvieron: Gran Bretaña, Dinamarca, Alemania, Holanda y Suecia, además de Italia que consideró que la falta de una condena de la violencia «desde ambas partes» es una «carencia insuperable».
Japón y Canadá, que integran el G7 (los siete países más industrializados del mundo), también se abstuvieron.
Luego de la votación, el observador palestino Nasser al-Kidwa admitió su desilusión. «Nuestro pueblo y los países árabes ven con preocupación la posición adoptada por algunas naciones que no está en concordancia con la justicia, el derecho internacional y hasta con las tradiciones del pasado», dijo.
El voto sobre la resolución, patrocinado por los países árabes e islámicos y Cuba, concluyó dos días de encendidos debates de una sesión especial de emergencia de la Asamblea General. Holbrooke hizo notar que los 92 votos que confluyeron en el documento constituyen un mínimo histórico para la causa palestina.
La última vez que la Asamblea General se pronunció contra Israel, en febrero de 1999, el resultado fue de 115 votos a favor, dos en contra y cinco abstenciones.
«Es una contienda significativa para quien intenta abusar y politizar la Asamblea General», dijo Holbrooke.
La resolución condena en general los hechos de violencia, como quería la UE, pone a Israel en dificultades «por el uso excesivo de la fuerza contra los civiles palestinos», y describe a los asentamientos judíos en Cisjordania y Gaza como «ilegales y un obstáculo a la paz».
El documento llegó hasta la Asamblea General, pero no tiene un valor vinculante, luego de que Holbrooke amenzara con su veto si cualquier otra nueva iniciativa sobre el tema aparece en el Consejo de Seguridad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad