Arabia Saudita acusa a EEUU
El Cairo, AFP
El príncipe Abdalá también llamó a congelar las relaciones árabes con Israel, en respuesta a los mortales ataques del ejército israelí contra los palestinos que desembocaron en el bloqueo del proceso de paz en la región.
«Estados Unidos, patrocinador del proceso de paz, tiene una responsabilidad particular en el derrumbe del proceso de paz (…), patrocinador que supuestamente debería pedir explicaciones al responsable de semejante derrumbe», apuntó el príncipe heredero del reino saudita.
Adoptando un tono vehemente hacia Estados Unidos, aliado de Arabia Saudita, el príncipe Abdalá añadió: «La parte árabe, que ha mostrado su compromiso y apertura de espíritu hacia el proceso de paz, esperaba que los israelíes fueran sancionados por su testarudez y sus prácticas contrarias a los principios de la conferencia de (paz) de Madrid (1991) y a los acuerdos concluidos con los palestinos».
Arabia Saudita, tradicionalmente vinculada por lazos estratégicos a Estados Unidos, siendo además uno de sus principales abastecedores de petróleo, alberga en su territorio a unos 4.000 militares norteamericanos, encargados oficialmente de hacer respetar las zonas de exclusión aérea en el norte y sur de Irak.
«No solamente la situación actual es crítica y delicada, sino que está repleta de amenazas de un nuevo ciclo de violencia e inestabilidad» en la región, advirtió el responsable saudita.
«La elección a la cual tenemos que enfrentarnos no es la de la sumisión humillante (…) sino la de la resistencia y el respeto de nuestros derechos legítimos», continuó.
«Nos negamos a ceder a cualquier presión política o militar. Hemos optado por la independencia en las palabras y en los actos», insistió, aludiendo implícitamente a Estados Unidos, que multiplicó sus contactos con los países árabes, entre ellos Arabia Saudita, exhortándolos a adoptar una posición moderada en la cumbre de El Cairo.
El martes, la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, se reunió en Riad con el rey Fahd y con el príncipe Abdalá. El miércoles se reunió en la capital saudita con el jefe de Estado sirio, Bachar al Assad, para invitarlos a abogar por el cese de la escalada de violencia en Medio Oriente.
«Jerusalén oriental es una causa árabo-islámica y sobre ese punto no puede haber ni concesión ni regateo», destacó Abdalá.
Durante la cumbre israelo-palestina de Camp David (del 11 al 25 de julio pasado en Estados Unidos), Washington había propuesto dividir la Ciudad Santa en tres sectores. Los palestinos rechazaron esa propuesta pues quieren que Jerusalén sea la capital de su Estado independiente.
«La responsabilidad de salvaguardar Jerusalén y de liberar los territorios ocupados nos incumbe a todos nosotros. Y sólo podremos asumir esta responsabilidad cuando estrechemos filas, superemos nuestras diferencias y enfrentemos a todos aquellos que intentan debilitar nuestra solidaridad y sembrar la cizaña entre los países árabes», afirmó el Príncipe heredero saudita.
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