El general de tres estrellas Douglas Lute, de 54 años

Bush nombra superasesor para la guerra de Irak

Según el documento por el que se crea este nuevo cargo, difundido ayer miércoles por la Casa Blanca, el general de tres estrellas Douglas Lute, de 54 años, coordinará la acción militar y civil, y sobre todo identificará los obstáculos burocráticos.

Podrá recurrir a la autoridad presidencial para intervenir al más alto nivel y eliminar cualquier obstáculo que necesiten suprimir los soldados y diplomáticos.

Deberá garantizar, según la Casa Blanca, un «servicio las 24 horas» del día: los motivos de preocupación se terminarán el mismo día en que sean identificados.

Si su designación es confirmada por el Senado, el general Lute asumirá oficialmente sus nuevas funciones «de asistente del presidente y asesor adjunto para la seguridad nacional para la política en Irak y Afganistán».

Lute estará encargado de poner en práctica las nuevas estrategias en esos dos países, con la experiencia que adquirió en Irak y Afganistán y en el comando operacional en sus destinos precedentes.

El general tendrá acceso privilegiado a Bush. Le rendirá cuentas diariamente de la situación en el terreno, y él mismo se informará a través de los responsables militares y civiles.

Pero lo que deberá garantizar el general será sobre todo el éxito de la nueva estrategia en Irak anunciada en enero.

La Casa Blanca no disimuló el escepticismo expresado precedentemente por el militar frente a esta estrategia. Un escepticismo que pertenece al pasado, según dijo el general ayer miércoles.

El tiempo apremia para Bush. El comandante de la fuerza multinacional en Irak, general David Petraeus, se impuso informalmente el plazo de setiembre próximo para evaluar los resultados del nuevo plan.

La violencia continúa. Bush preparó a la opinión pública, cada vez más opuesta a la guerra y favorable a iniciar un retiro de las tropas, aun a riesgo de que las bajas estadounidenses aumenten a medida que el contingente se incrementa, como ocurrirá debido a la controvertida decisión tomada por el presidente.

Bush está abiertamente enfrentado a los demócratas, mayoritarios en el Congreso y que tratan de imponerle el inicio de la retirada.

Los opositores a la guerra se apresuraron a recordar las palabras del general Lute sobre la necesidad de dejar que los iraquíes asuman las responsabilidades que les incumben y de combatir la percepción de que los estadounidenses «ocupan» su país.

Más recientemente, el general Lute se mostró cauto ante un aumento a corto plazo del esfuerzo militar estadounidense que no estuviera acompañado de un esfuerzo político y económico.

La Casa Blanca explicó que el militar se sumó al argumento de que el plan en curso tendía precisamente a resolver los problemas que suscitaban sus reservas.

«El general Lute apoya lo que se está haciendo y la idea de un enfoque global para apoyar al gobierno iraquí», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. El cargo finalmente aceptado por el general Lute fue rechazado en las semanas previas por varios generales de alto rango, informa la prensa. *

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