Posada Carriles y los secuestradores del avión cubano
DESDE EL PASO, Texas, a Washington y New York, en varias ciudades de EEUU se llevan a cabo hoy manifestaciones de protesta por la liberación del architerrorista Luis Posada Carriles. Otras demostraciones se realizarán mañana en Miami, donde el ex agente de la CIA se pasea libremente, al haber sido decretada su libertad por la justicia estadounidense, pero en realidad por la presión ejercida desde la Casa Blanca. Primero esa justicia decidió no juzgarlo por los cargos de terrorismo, a pesar de su frondoso prontuario. Y luego, en otra decisión incalificable, resolvió ni siquiera juzgarlo por los delitos migratorios en que incurrió.
El architerrorista se pasea por Miami
Este juicio ya estaba fijado para realizarse el viernes 11 en El Paso, Texas. Pero el martes 8 la jueza federal Kathleen Cardone desestimó los siete cargos por fraude migratorio y falso testimonio por los que iba a enfrentar el juicio. Algo realmente escandaloso. Según el diario Granma, «para la administración norteamericana juzgar a Posada Carriles como terrorista era como juzgarse a sí misma», a lo que ahora se agrega que fue exonerado del juicio migratorio. «El gobierno de EEUU se quitó totalmente la máscara. Luis Posada Carriles está libre. Ya no habrá juicio contra el terrorista el 11 de mayo y se consuma así la impunidad», sentenció el periódico habanero.
Entre los organizadores de las manifestaciones del 11 de mayo, que también se extenderán a varias ciudades de Canadá, figuran Ramsey Clark, ex fiscal general de EEUU de destacada actuación internacional en defensa de los derechos humanos; Cynthia McKinney, ex congresista; Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, entre otros. El actual congresista por Massachussets, William D. Delahunt, envió una carta al fiscal general (secretario de Justicia) Alberto Gonzales, preguntando por qué no certificó a Posada Carriles como terrorista. Es dudoso que obtenga respuesta. El aludido está ocupado en enfrentar el vendaval que se desató por la expulsión inconsulta decretada por él de 8 fiscales generales que estaban investigando casos de corrupción con participación de figuras del gobierno. En esta decisión está también la mano de la Casa Blanca. Los organizadores de las manifestaciones dicen que «Posada, un connotado terrorista que ha asesinado a decenas de personas, incluso los 73 pasajeros del avión de Cubana en 1976, ahora camina libremente por las calles de Miami jactándose de sus crímenes, unido con sus secuaces de Miami. Sin embargo, la misma administración Bush y la fiscalía que rehúsa imponerle cargos y ni siquiera lo acusa de terrorismo está manteniendo encarcelados injustamente a los cinco cubanos por haber luchado contra el terrorismo».
Muertes y secuestro frustrado
El crimen de Posada incluye, además de la voladura mediante un explosivo plástico a base de C-4 del avión cubano cuando levantó vuelo desde Barbados en octubre de 1976, el intento de asesinato de Fidel Castro en la Cumbre Iberolatinoamericana de Panamá en el año 2000 (por lo cual estuvo preso en el país istmeño, y fue amnistiado por la presidenta Mireya Moscoso el último día de su mandato), el asesinato del turista italiano Fabio di Celmo en un hotel de La Habana, amén de su participación como hombre de la CIA en la guerra sucia contra Nicaragua. El periódico The Miami Herald dio a conocer el 4 de mayo documentos del Archivo Nacional de EEUU en Washington que brindan pruebas adicionales de la participación de Posada en el atentado contra el avión de Cubana. El documento revelado fue redactado por el venezolano Hernán Ricardo Lozano, empleado de una empresa de seguridad propiedad de Posada y ejecutante directo del atentado: fue él quien colocó la bomba en el baño del avión, en la escala de Barbados, junto con Freddy Lugo. Se confirma así todo lo que reveló la periodista venezolana Alicia Herrera en su libro «Pusimos la bomba, ¿y qué?».
Este hecho se vincula a las muertes y el frustrado intento de secuestro de un avión que acaban de producirse en Cuba. «Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares. Hacía muchos meses no ocurría nada parecido», escribe Fidel Castro en Granma del 8 de mayo, donde pueden leerse todos los detalles del operativo: dos soldados desertores asesinan a un soldado de guardia, roban dos fusiles automáticos, asaltan un ómnibus y toman de rehenes a sus pasajeros, irrumpen en la terminal aérea, llegan con los rehenes a un avión civil y exigen su traslado a EEUU, matan al teniente coronel Víctor Acuña que, desarmado, intentó evitar el secuestro y son capturados heridos, uno de ellos por un disparo del coautor del secuestro. «La impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba estimula tales hechos», escribe el líder cubano.
La ley criminal de Ajuste Cubano
Alude a la ley de Ajuste Cubano, por la cual los cubanos que emigran por cualquier vía y tocan suelo estadounidense son recibidos con todos los honores, se les brinda residencia y no están sujetos a los procedimientos de persecución y discriminación que sufren los inmigrantes de todas las demás nacionalidades. Este es el basamento de acciones vandálicas y criminales como las producidas en La Habana el 3 de mayo. *
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