El candidato conservador exasperó a la socialista

Debate en Francia: Royal y Sarkozy se enfrentaron con ironía

Según los últimos sondeos, el candidato conservador logrará el domingo un 52% de los votos frente al 48% de Royal.

Los temas económicos ocuparon la primera parte del debate, en que Sarkozy tachó la ley de las 35 horas de trabajo semanales de «catástrofe generalizada» y prometió acabar con el desempleo en los próximos cinco años.

La socialista por su lado abrió la puerta a la reforma de la ley de las 35 horas previa negociación con los sindicatos, pero dejó muy claro que es una norma que representa una «conquista social».

En cuanto a la deuda pública, que supera el 60% del PIB que fija la Unión Europea, el candidato de derecha propuso pagarla recortando el gasto público, mientras que Royal planea impulsar el crecimiento económico a través de más ayudas a las pequeñas y medianas empresas y después reducir el nivel de endeudamiento.

«La señora Royal trata de todos los temas al mismo tiempo y muy por encima. No es precisa», comenzó Sarkozy, que en ningún momento dejó de llamar a su adversaria con un irónico «Madame».

«Sé muy bien de lo que hablo y sé que pondré en práctica lo que digo. Seré la presidenta que hará que las cosas funcionen», respondió la socialista, algo crispada.

Royal, intentó, mirando a Sarkozy fijamente a los ojos, que asumiera claramente su «catastrófico» balance como ministro de Interior.

Sarkozy quiso demostrar que no es el hombre inestable, agresivo y brutal que describen sus rivales de izquierda.

Una cuestión aparentemente simple, la presencia de niños discapacitados en las escuelas ordinarias reclamada por Sarkozy, provocó finalmente el encendido enfrentamiento que los franceses esperaban.

«Usted alcanza el súmmum de la inmoralidad política. Ese abismo entre las palabras y los hechos no es aceptable», declaró indignada Royal.

«Nunca me dirigiría a usted en estos términos. Veo que pierde los nervios fácilmente (…) Para ser presidente hay que conservar la calma», respondió un sonriente Sarkozy.

Royal, que tiene la reputación de ser una persona serena, se vio de repente en el papel de mala de la película. «No he perdido los nervios, estoy enfadada y hay enfados muy sanos», reaccionó.

Con respecto a las cuestiones claves que deberá afrontar el nuevo presidente de Francia comenzando por impulsar la economía, rentabilizar al máximo el trabajo, reducir la inseguridad y luchar contra la deuda pública, todo opuso a los dos candidatos, incluso la temperatura de la sala en que se desarrolló el debate.

Minutos antes de entrar en directo, Royal consideró que hacía frío en el estudio pero Sarkozy no estaba de acuerdo. Esta cuestión ínfima mereció una reunión de urgencia de los consejeros de los candidatos para decidir finalmente que la temperatura debía subirse un grado.

«¿Por qué cualquier persona que no piensa como usted es tratada con ironía y desprecio?», preguntó el candidato, con aire inocente, en otro momento del debate.

Sin abandonar un tono paternal y algo pedagógico, Sarkozy intentó atacar el punto débil de su adversaria: una falta de experiencia que ha hecho que muchas veces sea acusada de incompetencia.

Pero esta vez fue Sarkozy quien dio un paso en falso en datos sobre energía nuclear y Royal sugirió a su rival que «revisara» un poco sus conocimientos en la materia.

«¿Puedo terminar mi frase, por favor? Deje de interrumpirme. Conozco bien esa técnica. Cuando usted se siente intimidado, se pone en el papel de víctima», respondió la socialista.

«Con usted sería una víctima voluntaria, señora Royal», bromeó un seductor Sarkozy. *

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