Morales tomó formalmente el control del gas natural
Con el control de la cadena productiva del gas, Bolivia apunta a industrializar sus ingentes recursos naturales, calculados en 48,7 trillones de pies cúbicos (1,55 billones de m3), según cálculos oficiales.
En el Palacio Quemado, donde se realizó la ceremonia de protocolización, el gobernante indígena prometió urgido por las trasnacionales que el Estado boliviano respetará la seguridad jurídica a las inversiones petroleras, pero demandó también de las empresas «respeto a las normas bolivianas».
Ese tema fue puesto en el tapete en un discurso previo del presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), José Magela, quien aguijoneó al mandatario, haciendo votos además por que haya en el país la «paz social que tanto deseamos».
Magela saludó también la alianza de las multinacionales con YPFB y consideró que éste debe ser «un socio que no sólo controle, fiscalice las actividades de las compañías petroleras, sino, también, un socio que sea responsable de todo el transporte, toda la comercialización» del gas.
La semana pasada el presidente de YPFB, Guillermo Aruquipa, admitió que el principal tropiezo para la comercialización de los hidrocarburos es el transporte, porque la petrolera estatal «no tiene logística ni infraestructura».
Frontal como es característico en él, Morales dijo ante un auditorio compuesto por directivos de una docena de trasnacionales petroleras que «si el Estado boliviano, si el pueblo boliviano tuviese recursos económicos no buscaríamos socios».
Contra viento y marea, el mandatario pactó en octubre nuevos contratos en los que Bolivia obtuvo el 82% del negocio, dejando el 18% para las petroleras, guarismos inversos a los vigentes en la última década, cuyos términos fueron negociados en 1996 por el presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada.
La nacionalización promulgada ahora por Morales, cuyo decreto data del 1º de mayo de 2006, coronó una larga lucha popular que implicó la dimisión de Sánchez de Lozada, en octubre de 2003 (segundo mandato), a causa de una rebelión en las calles, y la de su sucesor Carlos Mesa en junio de 2005, renuente a modificar los contratos con las multinacionales.
Con la protocolización también entraron en vigor nuevos precios del gas de exportación a Cuiabá (Brasil), que subió de 1,09 a 4,2 dólares por millón de Unidades Térmicas Británicas (BTU, por sus siglas en inglés).
Morales instó también a las empresas trasnacionales socias de la estatal YPFB a «acelerar las inversiones», a las que se comprometieron en los contratos de exploración y explotación.
El potenciamiento de YPFB arrancará este año con un presupuesto de 282 millones de dólares, según el gobierno.
Los nuevos socios del Estado boliviano son Petrobras (Brasil), Repsol (España), Total (Francia), Vintage (EEUU), Pluspetrol (Argentina-EEUU), Chaco (British Petroleum), Mat Petrol (EEUU), British Gas (Gran Bretaña), Andina (Repsol) y Petrobras Bolivia (Brasil).
Con los nuevos términos del negocio, Bolivia espera recaudar este año 1.572 millones de dólares frente a los 188 millones que recibió en 2001 y a los 400 millones anuales recibidos desde 2003, cuando se realizó una reforma a la ley de hidrocarburos.
El gas boliviano abastece con alrededor de 27 millones de metros cúbicos de gas diarios (MMCD) a Brasil y 7,7 MMCD a Argentina. *
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