Hillary fue acusada de falso testimonio

Washington, ANSA

El último informe sobre los escándalos de la era Clinton concluye con una acusación de falso testimonio contra Hillary Clinton y críticas al equipo de la Casa Blanca, pero sin ninguna incriminación a la primera dama.

Sin embargo, la sombra de las acusaciones nunca formalizadas podría complicar la campaña electoral de la señora Clinton al Senado.

Robert Ray, el fiscal independiente que tomó el lugar del «alma» del «sexgate», Kenneth Starr, afirmó que en la cuestión de los despidos en la oficina de viajes de la Casa Blanca (conocido como «travelgate»), la señora Clinton declaró hechos «falsos».

En su momento, Hillary Clinton negó cualquier relación en las decisiones que llevaron a los despidos, mientras sus colaboradores «cooperaron poco» con la investigación, sostiene el informe final.

Ray se encontró sin embargo obligado, al concluir una investigación iniciada en 1993, a no formalizar ninguna acusación. No pudo probar que la primera dama intentara mentir cuando afirmó que no había tenido ningún papel en los despidos.

Para el fiscal, es posible que Hillary no tuviese idea de que sus conversaciones con algunos colaboradores podían finalmente terminar inspirando los despidos del personal de la oficina de viajes.

Los adversarios de Clinton no se hicieron esperar: «Una vez más el informe del fiscal nos hace dudar sobre la credibilidad de la señora Clinton», dijo el jefe del partido republicano en Nueva York, Bill Powers.

Rick Lazio, el desafiante de la señora Clinton, dijo que «las cualidades personales cuentan cuando se está al servicio del público».

La Casa Blanca rechazó con dureza el documento de Ray. El abogado de la primera dama, David Kendall, definió las conclusiones como «incorrectas y equivocadas».

«El documento, afirmó, reconoce que ella podía no saber de su influencia sobre la decisión de los despidos».

El mismo informe, prosigue el abogado, advierte cómo aparecieron las irregularidades financieras en la oficina de viajes, encargada de los movimientos de la prensa que sigue a los dirigentes precisamente en vísperas de los despidos.

En 1993, una investigación financiera reveló que faltaban 18.200 dólares y numerosas transacciones de dinero no habían sido registradas.

«El informe reconoce que la señora Clinton estaba justamente preocupada por estas irregularidades», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jake Siewert. La primera dama no quiso comentar las acusaciones y afirmó que «la mayoría de los neoyorquinos y de los norteamericanos se hizo ya una opinión sobre el tema».

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