Corte nueva igual a corte vieja y todo igual

La Corte Suprema reeligió por tercera vez como su presidente por tres años a su actual titular Julio Nazareno, con Eduardo Moliné O’Connor como vice.

Podría ser una noticia más, pero no, ya que los dos integrantes del más alto tribunal se votaron a sí mismos para quebrar la paridad de la votación de los nueve integrantes del cuerpo. Nazareno votó por él, e igual camino adoptó Moline O´Connor.

Son posturas legales pero discutiblemente legítimas. Pero es así.

La votación se llevó a cabo en un clima de ánimos caldeados en el cuarto piso de Tribunales, donde tiene sus oficinas la Corte. Ocurre que Nazareno tomó el martes la sorpresiva decisión de realizar ayer una elección que estaba prevista para mediados de noviembre. No fue un bocado fácil de digerir para algunos de sus colegas, que ni siquiera estaban al tanto de los planes de Nazareno, que llegó a ese sitial de las manos de Carlos Menem, riojano como el juez.

Ya Nazareno hizo lo mismo en 1994, cuando fue ungido presidente por primera vez, lo que no es una buena señal de liderazgo.

O al menos significa que el actual presidente cuenta con menos apoyo que en la elección anterior, cuando obtuvo el voto de seis de sus ocho colegas.

Sin embargo la figura de Nazareno es aceptada por el gobierno de Fernando de la Rúa, que decidió no interferir en esta cuestión. La idea de que diera un paso al costado la actual conducción de la Corte también era vista con simpatía en varios despachos del tribunal.

En un momento en que el epicentro de la crisis pasa lejos de la Corte, en esta elección parece discutirse las situaciones personales, más que cuestiones como qué tipo de relación se establece con el poder político. Menem logró que por una década la Corte fuera su bastión jurídico. ¿Pasará lo mismo con De la Rúa?

Ayer el más alto tribunal sacó al gobierno de un gran apuro: consideró legal el decreto de necesidad y urgencia por el cual se recortaron los sueldos a un sector de empleados públicos, cortando así la escalada de pronunciamientos contrarios en casi todas las otras instancias judiciales.

Los reclamos contra el recorte salarial habían sido impulsados por los sindicatos, junto a movilizaciones y mítines callejeros

La jugada, que tuvo lugar en un punto clave de las instituciones argentinas, descarta proyectos de sectores de la Alianza de ir configurando una nueva camada para el más alto tribunal, tan sospechoso en el pasado. Es lo que se dice la continuidad jurídica.

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