Turquía: confrontación entre ejército y gobierno
El gobierno turco respondió firmemente a las fuerzas armadas, que el viernes lo acusaron de cuestionar el laicismo de Turquía, recordando a los militares su deber de obediencia y sumisión al poder Ejecutivo.
«Es inconcebible que en un Estado democrático y de Derecho, el Estado Mayor, una institución que sigue estando bajo las órdenes del primer ministro (Recep Tayyip Erdogan), haga (tales) afirmaciones», declaró el portavoz del gobierno, Cemil Cicek, tras una reunión entre Erdogan y varios miembros del gabinete.
El portavoz subrayó además que la protección de los valores republicanos es «ante todo un deber del gobierno» e insistió en que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado), está comprometido con esos valores, inlcuido el carácter laico del Estado.
Asimismo indicó que este sábado el primer ministro mantuvo una conversación telefónica «útil y fructífera» con el jefe del Estado Mayor, el general Yasar Buyukanit.
Finalmente, Cicek acusó a la jerarquía militar de haber «intentado influir en la justicia», al hacer una declaración cuando la Corte Constitucional ha de examinar el recurso presentado por la oposición, que pide la anulación de la primera vuelta de la elección presidencial celebrada el viernes en el Parlamento.
En un comunicado difundido casi en la medianoche del viernes, el Estado Mayor, con gran gravedad, dijo que las fuerzas armadas son un «defensor incondicional del laicismo» que «expondrá su posición y actitudes cuando sea necesario».
En una primera reacción, sin referirse explícitamente al Ejército, Erdogan declaró este sábado: «Esta nación pagó un precio elevado, doloroso, cuando los fundamentos de la estabilidad y la confianza se perdieron. Pero ya no tolerará a los oportunistas que esperan y abren la puerta al desastre».
En Bruselas, el comisario europeo para la Ampliación, Olli Rehn, llamó al ejército a «dejar al gobierno que se encargue de las cuestiones de la democracia». La crisis sobrevino el viernes después de la primera ronda de votaciones en la asamblea para elegir nuevo presidente de la República, con la única candidatura del ministro de Relaciones Exteriores, Abdulá Gul, mano derecha de Erdogan, y como él, ex islamista reconvertido en «conservador demócrata».
No obtuvo los votos necesarios y la oposición, que bloqueó la votación, pidió la anulación al considerar que se abrió el proceso sin el quórum necesario.
La prensa turca y la oposición piden casi unánimemente comicios anticipados como única salida a la crisis que se atisba.
El ejército turco dio tres golpes de Estado, en 1960, 1971 y 1980, y forzó a la dimisión en 1997 del primer jefe de gobierno islamista, Necmettin Erbakan, mentor de Erdogan y Gul.
El domingo habrá una manifestación en Estambul en favor del laicismo, semejante a la que el 14 de abril reunió en Ankara a entre 500.000 y 1,5 millones de personas. *
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