OPINION INTERNACIONAL

El honor, trampa mortal

Un informe de «Amnesty internacional» sobre asesinatos por honor en Pakistán explica en estos términos en qué consiste esta costumbre arcaica que sigue vigente hoy en la mayor parte del mundo islámico y en comunidades musulmanas en Occidente: «Las mujeres de Pakistán viven en el miedo. Ellas pueden ser muertas, baleadas, descuartizadas con hachas o quemadas si se considera que trajeron vergüenza a la familia. Son asesinadas por relaciones consideradas «ilícitas», por elegir pareja de acuerdo con su elección o por divorciarse de esposos violentos. Incluso son asesinadas por sus familiares cercanos si son violadas, por lo que se considera que traen deshonor a la familia. Si las sospechas son ciertas o no, no tiene importancia. Es suficiente que tomen estado público para justificar las muertes».

Por su parte, la organización de Defensa de los Derechos Humanos «Human Righst Watch» define los «asesinatos por honor» en los siguientes términos: «Los crímenes por honor, habitualmente asesinatos, son cometidos por hombres de la familia contra las mujeres que habrían traído deshonor a la familia. Una mujer puede ser victimizada por una serie de razones que incluyen el rechazo a un matrimonio arreglado, ser víctima de un asalto sexual, buscar el divorcio, incluso de un marido violento o por ser sospechosa de cometer adulterio. La mera percepción de que una mujer se ha comportado de una manera que trae deshonor a la familia es suficiente para desencadenar un ataque. Por ejemplo, los asesinatos por honor a veces toman como blanco a mujeres que se atreven a elegir sus novios, amantes o esposos fuera del grupo étnico o religioso de su familia. Algunas mujeres que adoptan las costumbres o la religión de un grupo externo, también suelen convertirse en víctimas.»

Según un informe de las Naciones Unidas de 2004, hubo en ese año asesinatos por honor en los siguientes países: Albania, Bangladesh, Brasil, Canadá, Dinamarca, Ecuador, Egipto, Alemania, India, Irán, Irak, Israel (en el seno de las comunidades árabes, drusas y beduinas), Italia, Jordania, Marruecos, Pakistán, los territorios palestinos, Suecia, Turquía, Uganda, Gran Bretaña y los Estados Unidos».

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas el número anual de mujeres muertas en asesinatos por honor llega a los 5.000. Si bien numerosos clérigos islámicos consideran que los asesinatos por honor no están permitidos ni por la Sharia ni por el Corán, de hecho en todos los países islámicos existe una actitud permisiva hacia esta costumbre.

En 2001 el rey Abdullah de Jordania presentó al Parlamento una ordenanza temporaria aumentando los castigos por asesinatos por honor. El Parlamento rechazó la propuesta legislativa y de hecho los artículos 340 y 98 de la ley jordana legalizan este tipo de asesinato. El 25 de enero de 2007 la agencia Associated Press informó del primer asesinato por honor en Jordania cuando un padre mató a su hija de 17 años por sospechar de que tenía una vida sexual activa pese a que un examen médico que le fue practicado antes de su muerte probó su virginidad. La joven al parecer se había escapado de su casa por razones que se desconocen y había regresado a su casa de una clínica de protección familiar luego de que los médicos atestiguaron su virginidad y su padre firmó una promesa de no dañarla… que obviamente no cumplió. El patólogo informó que una autopsia que le fue practicada confirmó una vez más su virginidad.

En una correspondencia desde Ramla, Israel, el 20 de abril de este año, Isabel Keshner cuenta en el «New York Times» el caso de una familia árabe-israelí radicada en esta ciudad mixta de 64.000 habitantes en las cercanías del moderno y flamante aeropuerto Ben Gurión. La historia comienza con estos trazos patéticos: «Las mujeres de la familia Abu Ghanem están enterradas junto a la entrada principal del viejo cementerio musulmán, ocho en los últimos siete años. Reem escapó con un amante para huir de un matrimonio arreglado. Sus hermanos, uno de los cuales es un pediatra, están acusados de asesinato.

Sabrin está bajo un mero bloque de concreto con su nombre crudamente dibujado.

Ella fue la víctima de un primo con el que se negó a casarse. Shiriahn, la más joven de las mujeres muertas, también se habría negado a casarse con un hombre mayor. Sus hermanastros son sospechosos de haberla matado».

Finalmente unas 20 mujeres pertenecientes al clan reunieron coraje e hicieron la denuncia, lo que permite que algunos de los culpables al menos sean traídos ante la justicia. Pero una de las testigos clave se ocultó y sin su presencia será muy difícil enviar a la cárcel a los culpables.

El tema del conflicto del Medio Oriente también desempeña su rol. Como lo explicó un oficial de policía a la periodista del «N. Y. Times» existe cierta ambivalencia de parte de muchos ciudadanos árabes israelíes que no siempre están dispuestos a cooperar por razones «nacionalistas o locales».

El problema de los asesinatos por honor es que tiene profundas raíces en los países de cultura islámica donde la tradición tribal sigue siendo muy fuerte.

Cuando un país musulmán resuelve luchar contra esta costumbre como lo hace Turquía según un informe del semanario británico «The Economist» de la semana del 14 al 20 de abril de 2007, encuentra fuertes resistencias en la sociedad civil.

Dice «The Economist»: «El problema es que, pese a los esfuerzos gubernamentales, los crímenes por honor no disminuyen.

Un informe parlamentario del pasado mes de agosto señaló que se cometieron 1.091 crímenes de esta clase en los últimos cinco años, más de cuatro por semana.

Sólo tres de los autores de asesinatos por honor de los 51 entrevistados para otro estudio dijeron estar arrepentidos». *

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