EEUU en Irak: atrapado sin salida
NUNCA se había agravado a tal punto la situación de las tropas yankis de ocupación en Irak. Aumenta el número de soldados muertos un día tras otro, y se acrecienta el reclamo de retiro de las tropas en la sociedad norteamericana, en el Congreso y en el mundo. El plan especial de seguridad en Bagdad, pieza maestra de la nueva estrategia de Bush, se sella por un fracaso estrepitoso, ya que los atentados mortales llegan a la propia «zona verde», la más protegida del planeta. La construcción de un muro que aísla la zona sunnita de la capital no ha resuelto nada. El Congreso de mayoría demócrata reclama un plan de regreso de las tropas y Bush esgrime el veto como único argumento.
El muro de Bagdad, los otros muros
El 14 de febrero se puso en marcha lo que los cables designan como «el imponente dispositivo del plan de seguridad en Bagdad», que además de multiplicar los efectivos militares estadounidenses con nuevos refuerzos y las fuerzas policiales iraquíes, incluye la construcción de una serie de muros imponentes para proteger, según dicen, los barrios sunnitas de la capital, que queda dividida en varias zonas residenciales cercadas. Los habitantes del barrio de Adhamiya, donde se erige la mayor de estas construcciones, critican esta «segregación» y declaran que «no es una solución para enfrentarse al fracaso de la seguridad». Los mandos norteamericanos dicen que el objetivo es impedir que escuadrones chiítas desalojen a los residentes sunnitas. Nuri al Maliki, que funge como presidente de Irak, declaró que no fue consultado, que está contra los muros y reclamó que la construcción sea detenida. Es dudoso que le lleven el apunte. El muro fue defendido calurosamente por el nuevo embajador de EEUU, Ryan Crocker.
Por su parte, los diputados iraquíes de todas las confesiones lo criticaron por unanimidad. Un representante kurdo, Mamad Osman, considera que «erigir un muro alrededor de Adhamiya es el súmmum del fracaso y un paso erróneo que viola los derechos humanos». El líder radical chiíta Moqtad al Sadr, que dirige el ejército del Mahdi y acaba de salir del gobierno de coalición, expresó que esas estructuras de hormigón eran comparables al muro construido por Israel para encerrar a Cisjordania, calificado por los palestinos como «el muro del apartheid» o el «muro de la vergüenza», y que les roba buena parte de su territorio. O al muro que corría por el interior de Berlín.
También puede parangonarse con el muro de más de mil kilómetros que levanta EEUU en su frontera con México, que en gran parte ya está erigido. Por lo visto la única solución que encara el gobierno de Bush en esta materia es la construcción de muros. Y pensar que tanto se habló en su época (y se sigue hablando) del muro de Berlín…
Los muertos, escándalos y mentiras
En acciones de la resistencia el martes murieron 9 soldados norteamericanos, cuyo ejército también tuvo elevado número de bajas en los días anteriores y posteriores, lo que lleva el total de sus muertos en lo que va del mes de abril al número de 77 y a un total superior a los 3330 desde el inicio de la invasión en marzo de 2003. Es sin duda una cifra impactante. El alto número de víctimas entre las fuerzas invasoras en los últimos días se compara con las jornadas más cruentas; por ejemplo, los 12 militares muertos tres meses atrás cuando su helicóptero fue derribado en Dilaya, o los 10 marines muertos y numerosos heridos el 1º de diciembre 2005 cerca de Faluya, la ciudad que los yankis redujeron a escombros y sembraron de fósforo vivo.
A la conmoción que producen estas muertes (en un ambiente profundamente angustiado por la masacre en la Universidad de Virginia Tech) se suma el hecho de que en las audiencias del Senado han salido a luz estos días una serie de escándalos y mentiras sobre las acciones de las tropas en Afganistán y en Irak. Al respecto han testimoniado dos soldados norteamericanos, que aparecieron fugazmente en la pantalla de CNN. Se recordará la novela tejida en oportunidad sobre el caso de Jessica Lynch, una soldado capturada y luego rescatada en una acción que fue calificada de heroica. Ella misma declaró ante la Comisión que eran todas mentiras. El otro fue el caso del militar B. Hillman, que se describió como habiendo caído en acción cuando en realidad fue abatido por «fuego amigo» de las fuerzas de la coalición. Y no es el único.
El retiro de las tropas, el veto
Estos testimonios se vertieron en las sesiones de las Comisiones del Congreso que discuten sobre la guerra de Irak. La Cámara de Representantes y el Senado adoptaron en su momento sendas resoluciones que condicionan la entrega de fondos suplementarios solicitados por la Casa Blanca a un cronograma de retiro de las tropas. Las dos versiones distintas han sido unificadas en un proyecto que está siendo votado por uno y otro cuerpo legislativo, ambos con mayoría demócrata. Allí se establece que el regreso de los efectivos debe comenzar a más tardar el próximo 1º de octubre y concluir a más tardar el 1º de abril 2008. Como lo hizo ante todas las votaciones anteriores, Bush reiteró que interpondrá el veto. *
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