Guatemala le prohibió la entrada al líder de la secta Creciendo en Gracia

En Centroamérica no quieren al "Anticristo"

Desoyendo súplicas y maldiciones, el gobierno del presidente Oscar Berger frustró la esperanza de entre 400 y 500 delegados internacionales de la secta Creciendo en Gracia, que debieron contentarse con escuchar el mensaje de su líder y «dios encarnado» mediante una transmisión cibernética emitida desde Miami.

Las actividades programadas se realizaron en un predio privado, tras la cancelación de las reservaciones en centros de convenciones y hoteles.

Las autoridades de El Salvador y Honduras también han rechazado la presencia del hombre que se atreve a desafiar a cristianos católicos y protestantes de todo el mundo, reivindicando como símbolo de gracia la figura de la Bestia Apocalíptica y su número insignia, el 666. «Hay que evitar que venga aquí al país un loco que diga que es ‘el Mesías’, por eso dimos la orden de sacarlo del país, y tiene un impedimento (una prohibición) para entrar… Estamos obligados a proteger la fe cristiana del país», explicó el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca.

Héctor Fonseca, portavoz de la secta en Honduras, dijo que la administración de un hotel en Tegucigalpa les canceló también la reservación para un encuentro el pasado domingo. «No podemos conseguir ni donde tener oficinas», se quejó.

Los «anticristos» ­como se definen a sí mismos los seguidores de Miranda­ se consideran víctimas de una persecución sistemática de los gobiernos que, según sostienen, actúan bajo presiones de la Iglesia Católica y en alianza con los medios de comunicación, pero ello no les desalienta.

«Está escrita en la Biblia, pero para nosotros la persecución es buena porque, si no, estaríamos hablando de lo que hablan los demás», aseguró Luis Angel Calvo, uno de los más activos dirigentes de la congregación en Costa Rica.

El propio Miranda aseguró el domingo que «los obispos católicos controlan como títeres a muchos gobiernos en muchos países» y que ellos habían influido para impedir su ingreso a Guatemala.

Persecución o no, los voceros de Creciendo en Gracia aseguran estar creciendo también en número, aunque algunos de ellos admiten que, al menos en la región, se trata de un proceso lento.

«El crecimiento es paulatino, porque el fin del pecado es una noticia maravillosa pero muy controversial», admitió Calvo, un ebanista de 50 años que dirige varios grupos de la secta en barrios populosos de San José.

El precepto de que no existen el pecado ni el demonio, porque de ellos nos libró el sacrificio de Jesucristo hace dos mil años, es uno de los pilares de la doctrina proclamada por José Luis Miranda. *

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