Las mentiras y exageraciones
Washington, ANSA
Los diarios norteamericanos analizan las frases de los candidatos presidenciales, el demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush, y puntualizan cada día la certeza de sus dichos o las exageraciones y mentiras que cometen en su desborde oratorio.
En el debate del martes por la noche, pese a la fama de «Pinocho» que alimenta Al Gore, fue Bush el que produjo más exageraciones y afirmaciones falsas.
El gobernador de Texas, hablando sobre los derechos de los pacientes dijo que «unió a demócratas y republicanos para hacer aprobar una de las leyes más fuertes del país sobre la protección de los derechos».
Es cierto, Texas tiene una ley avanzada, pero Bush no tiene nada que ver con eso: le opuso su veto en 1995, y fue obligado a firmar una versión modificada en 1997 sólo porque había bastantes votos –de demócratas y republicanos– como para superar su veto.
Siempre Bush, dijo que Texas gastó 4.700 millones de dólares para los tratamientos médicos de quienes no tienen seguro: pero de esta cifra invertida en todo el estado 3.500 millones fueron gastados por las administraciones locales, organizaciones privadas y caritativas, y el 46 por ciento fue pagado por hospitales.
Las agencias del estado pusieron, en realidad, sólo 989 millones.
Sin embargo, también Gore estuvo mentiroso: afirmó que las compañías farmacéuticas gastan más en publicidad que en investigación. Pero estimaciones independientes dicen que las empresas gastaron 8.300 millones en publicidad, y 21.000 millones en investigación.
Siempre en materia de sanidad, Bush dijo que según sus programas, la cobertura de los gastos para los medicamentos para ancianos será incluida en el programa federal Medicare. En realidad, en sus proyectos por escrito esta cobertura queda confiada a los seguros privados. Bush fue sorprendido también con uno de sus caballitos de batalla, la reducción del aparato gubernamental, que según sus dichos implementaría en Texas.
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