Temor en Washington por nuevos atentados
Washington, ANSA
Estados Unidos está volviendo a sentir miedo por eventuales atentados antinorteamericanos, justamente el día en que Bill Clinton pronunció la oración fúnebre por los 17 marinos asesinados en el atentado de Adén.
La alarma antiterrorista fue lanzada por el Departamento de Estado: las autoridades norteamericanas habrían recibido –al parecer de sus servicios de inteligencia en la región– informaciones creíbles sobre posibles atentados en preparación en la zona del Golfo Pérsico, en la península arábiga y en Turquía, hasta ahora considerada una zona reparada del terrorismo extremista islámico.
En el alerta no se especifica quién puede estar tras los atentados –se habla genéricamente de «individuos»– ni su matriz.
El Departamento invita a los ciudadanos norteamericanos que viven o deben dirigirse a esas zonas a ejercer la máxima cautela.
«Ciudadanos norteamericanos en la región deberían evitar multitudes o manifestaciones, mantener un bajo perfil y tomar las medidas necesarias para limitar su vulnerabilidad», dice el comunicado, que invita a cambiar los itinerarios habituales y examinar con cuidado el correo de remitentes desconocidos.
La semana pasada, la escalada de violencia en Israel y el atentado contra el cazatorpederos Cole en Yemen llevaron al Departamento de Estado a decidir el cierre temporario de 37 embajadas y consulados en zonas consideradas de riesgo: Medio Oriente, norte de Africa y algunos países del Africa subsahariana.
El alerta coincide, además de la ceremonia fúnebre por los caídos del Cole que se realizó en Norfolk (Virginia), con renovadas amenazas del «enemigo número uno» de Estados Unidos, Osama Bin Laden, publicadas por la prensa norteamericana.
«No me capturarán jamás», grita la tapa del New York Post, que retoma una entrevista de Bin Laden con un diario paquistaní.
«El sueño de matarme no se cumplirá», dice el hombre que Estados Unidos considera como el estratega del terrorismo fundamentalista, además del primer sospechoso por el hundimiento del Cole.
«No tengo miedo de las amenazas norteamericanas. Mientras viva, no habrá reposo para los enemigos del Islam. Seguiré mi misión», agrega Bin Laden, advirtiendo a Estados Unidos contra ataque a sus bases, como ocurrió en 1998.
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